APUNTE.COM.DO.- El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán continúa generando fuertes turbulencias en los mercados energéticos internacionales, con un impacto directo en el precio del petróleo, los combustibles y los costos energéticos de los países importadores.

Uno de los principales focos de tensión es el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por donde transita una porción significativa del petróleo y gas que se comercializa a nivel global. Las restricciones al tráfico marítimo en esa zona han reducido el flujo de hidrocarburos provenientes del Golfo Pérsico y han elevado los costos de transporte y seguros.

Según un análisis del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA), la crisis ha generado un sobrecosto estimado en US$330,000 millones para los importadores de combustibles fósiles durante los seis meses posteriores al inicio de las interrupciones.

EE.UU. enfrente gasolina por encima de los 4 dólares

A pesar de que Estados Unidos es uno de los mayores productores de petróleo del mundo, el país no ha escapado a los efectos de la crisis. El precio promedio nacional de la gasolina estadounidense ha vuelto a superar los US$4 por galón, lo que presiona los presupuestos familiares y eleva los costos de transporte y distribución.

Esta situación se ha convertido también en un problema económico y político para la administración del presidente Donald Trump, quien tiene previsto reunirse con refinadores y comerciantes de combustibles para analizar opciones que permitan contener los precios internos.

El aumento de los combustibles se transmite a los consumidores a través de una cadena que incluye gasolina, diésel, transporte de mercancías, producción industrial y otros bienes y servicios.

Aunque el precio internacional del crudo se ha moderado en comparación con los máximos alcanzados durante la escalada inicial del conflicto, el mercado sigue siendo muy sensible a cualquier noticia relacionada con el suministro desde Oriente Medio.

Este jueves, el petróleo Brent volvió a subir hasta situarse en torno a los US$89.70 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó aproximadamente los US$83.53, luego de nuevas señales de tensión en las negociaciones vinculadas a Irán.

República Dominicana: mayor factura energética

Para República Dominicana, el impacto es especialmente relevante debido a su alta dependencia de las importaciones de combustibles.

Estimaciones basadas en análisis del Banco Central de la República Dominicana sitúan en unos US$5,400 millones la factura energética que el país tendría que asumir durante 2026, aproximadamente US$900 millones más de lo previsto, como consecuencia del encarecimiento internacional del petróleo provocado por el conflicto.

El alza de la factura energética implica una mayor salida de divisas y puede ejercer presión sobre las cuentas externas, el tipo de cambio, los costos empresariales y la inflación.

Además, cuando aumentan los precios internacionales de los derivados del petróleo, el impacto se traslada paulatinamente a la gasolina, el gasoil, el transporte de pasajeros y mercancías, la agricultura, la industria y otros sectores que dependen de los combustibles para sus operaciones.

Durante agosto, los precios de los combustibles dominicanos han reflejado parte de estas presiones. El Gobierno ha tenido que aplicar ajustes y destinar recursos para subsidiar determinados combustibles, con el objetivo de evitar que todo el incremento internacional se transfiera de inmediato a los consumidores.

Una amenaza que trasciende el petróleo

El problema no se limita al precio del barril. La reducción del tránsito por el estrecho de Ormuz también afecta los costos del transporte marítimo y el suministro de gas natural licuado, encareciendo la energía en diversos mercados.

Para los países importadores, esto significa pagar más por la energía necesaria para movilizar mercancías, producir bienes y mantener funcionando sus economías.

En el caso dominicano, un petróleo persistentemente caro representa una presión adicional sobre la balanza comercial y las finanzas públicas, al tiempo que incrementa los costos de las empresas y reduce el poder adquisitivo de los hogares.

Analistas han advertido que cada aumento sostenido del precio del petróleo tiene un efecto multiplicador sobre la economía, dado que los combustibles forman parte de prácticamente toda la cadena de producción y distribución.

Incertidumbre domina los mercados

El comportamiento futuro de los precios dependerá en gran medida de la evolución del conflicto, la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz y la capacidad de los grandes productores para compensar las interrupciones del suministro.

La incertidumbre sigue siendo elevada. Aunque los precios han retrocedido desde los máximos alcanzados durante la etapa más crítica de la guerra, las cotizaciones permanecen por encima de los niveles previos al conflicto.

Para Estados Unidos, el principal desafío es contener el costo de la gasolina y el diésel para evitar una mayor presión sobre la inflación y el consumo.

Para República Dominicana, el reto es aún mayor: contener el impacto de una factura energética más elevada, proteger a los consumidores y evitar que el encarecimiento de los combustibles se convierta en una nueva ola inflacionaria.

Mientras persista la inestabilidad en Oriente Medio, cada movimiento en el mercado petrolero seguirá teniendo consecuencias mucho más allá de los países directamente involucrados en el conflicto.