APUNTE.COM.DO.- Ana González, una joven cazadora y agricultora de 22 años, recorrió más de 1.300 kilómetros desde Cañaveras, en Cuenca, España, hasta Marruecos, para cumplir uno de sus principales sueños relacionados con la actividad cinegética.

La experiencia tuvo además un significado especial porque pudo compartirla con su padre, quien ha acompañado buena parte de su trayectoria como cazadora.

González, colaboradora habitual de medios especializados en caza, había preparado durante meses el viaje, motivada por el deseo de conocer nuevos terrenos y vivir una experiencia diferente a las que habitualmente desarrolla en España.

Durante su estancia en Marruecos participó en jornadas de caza de tórtola europea, una modalidad que, según su relato, puso a prueba la precisión y capacidad de reacción de los participantes debido a la velocidad y características del vuelo de estas aves.

La joven destacó especialmente la convivencia con cazadores, guías y otros colaboradores locales, quienes contribuyeron a que el viaje fuera una experiencia que trascendiera el aspecto estrictamente cinegético.

Más allá de los lances y las jornadas en el campo, González considera que el viaje le permitió conocer otra realidad y aprender de personas con diferentes experiencias dentro de la actividad.

A sus 22 años, reconoce que todavía tiene mucho que aprender y asegura que uno de sus objetivos es continuar recorriendo nuevos territorios, conocer distintas modalidades de caza y adquirir experiencia junto a otros aficionados.

La joven también defiende la participación de las nuevas generaciones en la actividad cinegética y considera importante que los jóvenes interesados puedan aprender y practicarla de manera responsable.

Para González, el viaje a Marruecos representa mucho más que una jornada de caza. Fue la oportunidad de convertir una ilusión en realidad y, sobre todo, de compartir ese sueño con su padre, una experiencia que asegura conservará como uno de los recuerdos más importantes de su trayectoria.