APUNTE.COM.DO.- El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, sostuvo la semana pasada una conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de emprender este lunes un viaje a Teherán con el objetivo de reactivar la vía diplomática con Irán, según informó a EFE una fuente paquistaní de alto nivel.
El contacto entre Munir y Trump se enmarca en los esfuerzos de Pakistán para actuar como mediador entre Washington y Teherán, en medio de la escalada del conflicto y las nuevas medidas económicas anunciadas por Estados Unidos.
“Desde que Pakistán inició su papel como mediador, el mariscal de campo permanece en contacto constante con el liderazgo estadounidense”, afirmó a EFE un alto responsable de seguridad paquistaní, quien pidió mantener su identidad en reserva.
La fuente explicó que el contacto entre Munir y funcionarios estadounidenses continúa incluso durante su visita a Teherán, donde el jefe militar tiene previsto reunirse con altos cargos de la República Islámica.
“Pakistán quiere ver el fin pacífico de este conflicto y está haciendo un último esfuerzo para lograr esa paz mediante negociaciones”, agregó el funcionario.
Munir llegó este lunes a Teherán en una visita que medios iraníes presentan como parte de los esfuerzos de Pakistán para contribuir a promover la paz y facilitar un posible acercamiento entre las partes.
Pakistán se ha convertido en uno de los principales intermediarios entre Irán y Estados Unidos, con el objetivo de poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero, que esta semana cumple seis meses.
La visita de Munir coincide con el anuncio de nuevas medidas económicas de Washington contra Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, adelantó que Estados Unidos busca impulsar “la mayor campaña coordinada de aislamiento económico en la historia del mundo”.
Ante esa posibilidad, Teherán advirtió que considerará “enemigo” a cualquier país que se sume a la denominada “guerra económica” contra la República Islámica.
Las autoridades iraníes también han amenazado con atacar intereses económicos estadounidenses si Washington continúa avanzando con nuevas medidas financieras contra el país.