APUNTE.COM.DO.- WASHINGTON.– La acusación contra Moisés Rivera-Luna, señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como uno de los líderes de la organización criminal MS-13, volvió a quedar sin una resolución judicial después de que un segundo jurado federal no lograra alcanzar un veredicto.
Rivera-Luna, conocido dentro de la pandilla como “Viejo Santos”, fue llevado a Estados Unidos en marzo de 2025, después de permanecer detenido en El Salvador. Los fiscales lo acusan de haber dirigido operaciones de células de MS-13 en el área de Washington y de ordenar asesinatos mientras se encontraba encarcelado en ese país entre 2008 y 2010.
El caso adquirió especial relevancia porque la administración del presidente Donald Trump presentó la llegada de Rivera-Luna a territorio estadounidense como un importante logro en la lucha contra las organizaciones criminales. Sin embargo, el proceso judicial ha tenido un resultado muy diferente al esperado por los fiscales.
El primer juicio se celebró en diciembre de 2025. Después de varios días de deliberaciones, el jurado tampoco logró ponerse de acuerdo, por lo que el juez Royce Lamberth declaró el juicio nulo (mistrial). Uno de los jurados llegó a manifestar durante el proceso que las deliberaciones se habían convertido en una situación de presión y confrontación.
Cinco meses después, en abril de 2026, el Departamento de Justicia volvió a presentar el caso ante otro jurado. Los fiscales sostuvieron nuevamente que Rivera-Luna ocupaba una posición de liderazgo dentro de MS-13 y que desde prisión había dado instrucciones relacionadas con actos violentos cometidos en el área de Washington.
La Fiscalía presentó, entre otras evidencias, grabaciones de llamadas realizadas por Rivera-Luna desde una prisión latinoamericana. Los fiscales interpretaron algunas de esas conversaciones como instrucciones para ejecutar acciones violentas contra miembros de la organización o personas consideradas rivales.
Pero el segundo jurado tampoco logró alcanzar la unanimidad necesaria. Durante las deliberaciones, los miembros informaron al juez que existían desacuerdos firmes sobre varios de los cargos y que algunos jurados no estaban dispuestos a modificar sus posiciones.
Finalmente, el juez Lamberth declaró nuevamente el juicio nulo. Rivera-Luna reaccionó con evidente alivio y emoción y llegó a arrodillarse en la sala del tribunal, mientras su defensa celebraba el resultado.
Un revés para los fiscales
El desenlace representa un importante revés para la Fiscalía federal de Washington, especialmente porque el caso involucra acusaciones graves de conspiración y asesinatos atribuidos a una estructura de MS-13.
El proceso también se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de las dificultades que ha enfrentado la oficina de la fiscal federal Jeanine Pirro para obtener condenas ante jurados federales de Washington. Un análisis citado por medios estadounidenses señala que varios casos recientes han terminado en absoluciones o juicios nulos debido a jurados que no consiguen alcanzar un acuerdo.
En el caso de Rivera-Luna y su presunto coacusado, Tokiro Rodas Ramírez, las autoridades no han abandonado el proceso. Ambos enfrentan la posibilidad de un tercer juicio, previsto para comenzar a mediados de septiembre de 2026.
El hecho de que dos jurados distintos hayan sido incapaces de emitir un veredicto convierte el proceso en un caso inusual dentro de los tribunales federales de la capital estadounidense y plantea nuevos desafíos para los fiscales que intentan obtener una condena en el próximo juicio.






