APUNTE.COM.DO.- Una comunidad no puede alcanzar un verdadero desarrollo si no eleva, al mismo tiempo, la calidad moral, intelectual y cívica de sus ciudadanos. El progreso no consiste únicamente en construir calles, parques, escuelas o infraestructuras; también implica construir una nueva manera de pensar, convivir y debatir sobre nuestro presente y nuestro futuro.

La crítica y la oposición son indispensables en democracia. Pero existe una diferencia entre criticar para corregir y criticar para destruir. Cuando el debate público se convierte en una competencia de acusaciones, rumores, descalificaciones o mentiras para obtener simpatía política, la sociedad termina pagando un alto precio.

La crítica adquiere verdadero valor cuando está acompañada de una alternativa. Una oposición responsable no debería preguntar solamente qué está haciendo mal el gobierno, sino también qué haría para hacerlo mejor.

Si existe un problema de residuos, no basta denunciarlo: hay que proponer reciclaje, educación, tecnología y aprovechamiento económico. Si existe congestión, hay que plantear alternativas de transporte y ordenamiento urbano. Si existe inseguridad, hay que discutir prevención, recuperación de espacios públicos, educación y oportunidades.

Así, la oposición puede convertirse en una fábrica de soluciones nacionales. La democracia se fortalece cuando los sectores políticos compiten no solamente por el poder, sino por demostrar quién tiene las mejores ideas para mejorar la vida de la gente.

El nuevo Código Penal dominicano hace todavía más importante reflexionar sobre la responsabilidad de quienes participan en el debate público. La libertad de expresión es esencial, pero no elimina la protección jurídica del honor, la dignidad y los derechos de los demás.

Las acusaciones irresponsables pueden tener consecuencias legales, además de producir una consecuencia social profunda: la pérdida de credibilidad. Quien convierte la mentira, la exageración o la acusación sin fundamento en instrumento político puede obtener atención momentánea, pero termina perdiendo la confianza ciudadana.image.png