APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo Este tiene condiciones excepcionales para convertirse en uno de los grandes polos de desarrollo de la República Dominicana. Su población, ubicación estratégica, actividad comercial, litoral, patrimonio natural y potencial turístico constituyen ventajas que deben ser aprovechadas.
Pero una ciudad no se desarrolla solamente con inversión pública. Necesita también un sector empresarial consciente de que su prosperidad depende de la calidad del territorio donde opera. El empresario no debe ser visto únicamente como quien produce, comercializa e invierte. También es un constructor de ciudad.
Las empresas necesitan seguridad, infraestructura, movilidad, servicios, trabajadores capacitados y consumidores. Pero la ciudad necesita empresas que generen empleos, inversiones, innovación y oportunidades. Por eso, la relación debe convertirse en una alianza estratégica.
La pregunta no debe ser solamente qué puede obtener la empresa de la ciudad, sino también qué puede aportar para hacerla más productiva, limpia, segura y competitiva. La responsabilidad social no debe limitarse a donaciones ocasionales.
Santo Domingo Este necesita avanzar hacia una verdadera corresponsabilidad empresarial, mediante la cual empresas, Ayuntamiento y comunidades trabajen juntos en la solución de problemas y el aprovechamiento de oportunidades. No se trata de sustituir al Estado, sino de sumar capacidades.
Una ciudad limpia, segura y organizada crea mejores condiciones para hacer negocios. Un parque recuperado dinamiza su entorno. El turismo genera nuevos mercados. Una mejor movilidad favorece el comercio. Una población capacitada aumenta la productividad. Por eso, participar en el desarrollo urbano no debe verse como un gasto. También es una inversión en el ecosistema donde prosperan las empresas.
La gestión de residuos representa una gran oportunidad. Reciclaje, centros de acopio, logística, transformación de materiales y tecnología pueden generar nuevas empresas, empleos y riqueza. Santo Domingo Este puede convertirse en referente nacional de economía circular, si empresarios, Ayuntamiento y ciudadanía trabajan conjuntamente.
El residuo debe dejar de verse solamente como basura y comenzar a entenderse como un recurso económico que puede regresar al ciclo productivo. El empresariado también puede contribuir decisivamente a crear oportunidades para los jóvenes mediante primer empleo, pasantías, formación técnica, capacitación y apoyo al emprendimiento.
Una empresa que forma y emplea jóvenes no solamente beneficia a una persona. Fortalece el capital humano de toda la ciudad. El desarrollo requiere empresas sustentadas en cinco principios:
Rentabilidad, para garantizar su sostenibilidad. Legalidad, para generar confianza. Innovación, para competir. Sostenibilidad, para proteger el entorno. Y compromiso social, para construir tejido comunitario.