APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este viernes que Washington mantiene abiertas todas las opciones frente a Irán y descartó que la estrategia de presión económica anunciada esta semana implique renunciar a una intervención militar. Al ser consultado sobre si la llamada “guerra económica” limita las opciones de la Casa Blanca, respondió: “No, en absoluto. Solo significa que estamos a la espera de ver qué pasa”.
Trump sostuvo que la situación financiera y militar de Irán reduce la capacidad de Teherán para sostener el conflicto. Según el mandatario, el país enfrenta una inflación del 350%. Afirmó: “No tienen dinero, no tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea”. El presidente vinculó esa presión con el control estadounidense sobre el estrecho de Ormuz, zona estratégica para el comercio mundial, y aseguró que Washington tiene “control total” de la región, incluyendo sectores terrestres.
La declaración se produjo después de que Trump anunciara el miércoles una nueva etapa de presión contra Teherán, basada en aislamiento económico y en medidas para impedir que terceros países colaboren con el régimen iraní. El objetivo declarado es elevar el costo de continuar la confrontación y forzar a Irán a aceptar negociaciones directas.
Trump aseguró que Teherán busca negociar, pero consideró que sus dirigentes aún no aceptan las condiciones de Washington. “Les encantaría llegar a un acuerdo”, afirmó, pero agregó que los líderes iraníes “no están preparados para llegar al acuerdo adecuado”.
La posibilidad de recurrir a la fuerza también apareció cuando el mandatario fue interrogado sobre la deuda estadounidense. Trump describió la intervención militar como la alternativa más extrema dentro de un conjunto de herramientas de presión. Además, sostuvo que el aumento de la deuda federal puede manejarse con una expansión sostenida de la economía. Sus declaraciones llegaron después de que el pasivo del Gobierno superara los 40 billones de dólares y el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años superara el 5,3%.
Trump afirmó que el endeudamiento es un problema de larga duración y atribuyó su solución al crecimiento. “La forma de gestionar la deuda es mediante el crecimiento”, aseguró. “Estamos experimentando una expansión que permitirá resolver el problema con gran facilidad”, agregó. La economía estadounidense creció a una tasa anualizada del 1,5% entre abril y junio, y las previsiones apuntan a un ritmo superior en el trimestre siguiente.
Consultado sobre una posible intervención en el mercado de deuda, Trump negó haber ordenado una operación específica y elogió al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a quien describió como un funcionario con experiencia en el manejo de los mercados de bonos y las tasas de interés.
En la misma jornada, el presidente también se refirió a las relaciones comerciales con Canadá y México. Dijo que espera alcanzar un acuerdo con Canadá en las negociaciones en curso, y señaló que Estados Unidos ya comenzó a trabajar con México. Las conversaciones buscan definir las condiciones de la relación económica entre Washington y sus socios regionales.
En el caso iraní, Trump dejó claro que la vía económica no excluye otras alternativas. Su mensaje combina sanciones, aislamiento y presión diplomática con la advertencia de que podría recurrirse a la fuerza si las circunstancias lo requieren.