APUNTE.COM.DO.- El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este viernes que es el momento propicio para poner fin a la guerra que desde hace casi seis meses mantiene con Estados Unidos, aprovechando que Teherán se encuentra en una posición ventajosa frente a Washington.
“Es mejor que terminemos la guerra ahora que estamos en posición de fuerza y dignidad, y que el mundo entero reconoce nuestra victoria y ve que Estados Unidos es odiado en todo el planeta y ha atacado nuestros colegios, hospitales e infraestructuras, violando todas las normas”, declaró el mandatario durante una reunión con personal médico.
La víspera, la cancillería iraní calificó de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad” el anuncio de Washington de endurecer sus sanciones contra la república islámica.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tiene previsto presentar el lunes los detalles de esas sanciones, las cuales, según adelantó el jueves, provocarán el “colapso” del régimen iraní.
Cuando comenzaron los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel, el 28 de febrero, el presidente Donald Trump llamó a un cambio de régimen en Teherán, escenario que no se ha producido.
Esos bombardeos mataron el primer día al líder supremo Ali Khamenei, quien fue reemplazado por su hijo Mojtaba, que no ha aparecido en público y según diversas fuentes resultó herido en el ataque.
En Teherán, las tiendas están abastecidas, pero muchas familias apenas pueden cubrir sus necesidades básicas. El desempleo aumenta y quienes tienen empleo trabajan más horas por un sueldo que ha perdido la mitad de su valor en un año, encareciendo alimentos, medicinas y casi todo, excepto la gasolina subsidiada.
“Prácticamente hemos renunciado a muchas cosas”, dijo Ahmad Karimi, taxista de 52 años y padre de dos hijos, quien trabaja jornadas de 15 horas para llegar a fin de mes. “Estamos dejando de comprar fruta, estamos dejando las proteínas, renunciamos al ocio, incluso trabajamos los fines de semana”.
La economía iraní sufre un fuerte impacto por las sanciones y el bloqueo naval que dificulta la exportación de petróleo, su principal recurso.
Algunos expertos dudan de que la presión económica se traduzca en concesiones políticas o militares por parte de Irán. Desde el inicio de la guerra, el país ha atacado a vecinos ricos en petróleo y bases estadounidenses en la región, además de interrumpir el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, su mayor ventaja estratégica.
Irán emplea estas represalias, que elevan los precios de la energía a nivel mundial, para intentar poner fin a la guerra en términos favorables. Busca el alivio de las sanciones y mayor control sobre el estrecho para exigir pagos a los barcos que transporten energía y otros bienes.
La administración Trump, inmersa en una guerra que inició para frenar el programa nuclear iraní, promete aplicar sanciones más duras. No obstante, analistas consideran que podría subestimar la capacidad de resistencia de Irán.
Irán, sometido a sanciones occidentales durante años, ha desarrollado mecanismos para evadirlas parcialmente: amplió la producción interna, recurre a redes informales de comercio transfronterizo, adquiere bienes restringidos a través de terceros países y usa una flota en la sombra para exportar petróleo.
“La capacidad de resistencia de Irán no solo evita el colapso, sino que también impide que el dolor económico se traduzca en la presión política y los cambios que Estados Unidos espera”, señaló Hadi Kahalzadeh, experto en la economía iraní de la Universidad de Brandeis.