APUNTE.COM.DO.- La senadora estadounidense Darline Graham fue criticada por decir que la seguridad nacional "no es lo mío" al tener dificultades para responder en un debate sobre si Estados Unidos tiene un interés de seguridad nacional en Taiwán y el Mar de China Meridional.

Estos dos asuntos han sido durante mucho tiempo centrales en la política exterior estadounidense, y las tensiones con China los han mantenido en el centro de la atención mediática. Beijing reclama Taiwán como territorio propio y afirma su soberanía sobre casi todo el Mar de China Meridional, lo que lo enfrenta a los aliados y socios de Estados Unidos en la región.

Lo que ocurra en Taiwán y el Mar de China Meridional podría tener un impacto global, dada su importancia para el comercio mundial. El Mar de China Meridional es una de las principales rutas comerciales marítimas, y Taiwán produce la mayor parte de los semiconductores avanzados del mundo.

"Ambos asuntos están estrechamente relacionados", afirmó Hunter S. Marston, director del Programa del Sudeste Asiático del Instituto Lowy en Australia. "Si China bloqueara o intentara recuperar Taiwán por la fuerza, el Mar de China Meridional podría sufrir rápidamente repercusiones".Soldados participan en los ejercicios militares anuales Han Kuang en Yilan, en el noreste de Taiwán, el lunes 10 de agosto de 2026 (AP/Chiang Ying-ying)

Graham aspira a un mandato completo en el Senado tras haber sido designada para ocupar el escaño de su difunto hermano, Lindsey Graham, conocido por su participación en política exterior y por varios viajes al extranjero, incluyendo a Taiwán.

Taiwán es una democracia autónoma que China reclama como territorio propio, y Beijing no ha renunciado al uso de la fuerza para someterla. Tras la separación de China y Taiwán en la guerra civil de 1949, la situación se convirtió en un espinoso asunto internacional.

China envía aviones militares, buques guardacostas y otras embarcaciones alrededor de Taiwán casi a diario y realiza periódicamente ejercicios militares a gran escala. Taiwán también realiza regularmente maniobras militares, incluidos sus ejercicios anuales Han Kuang.

Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán, pero sí mantiene amplias relaciones no oficiales y, según la legislación estadounidense, está obligado a proporcionar a Taiwán los medios para defenderse. Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo el principal apoyo informal y proveedor de armas de Taiwán, una relación que ha sido una fuente constante de tensiones con Beijing.

Durante la última visita del presidente estadounidense Donald Trump a Beijing en mayo, el presidente chino Xi Jinping dejó claro que Taiwán sigue siendo el tema más importante en la relación bilateral. Xi advirtió que una mala gestión de las relaciones de Estados Unidos con la isla podría provocar un enfrentamiento entre ambos países.

Durante su viaje, Trump no se dirigió públicamente a Taiwán. Sin embargo, de regreso a Estados Unidos, afirmó que la venta de armas a Taiwán era una "muy buena baza negociadora" con China, lo que avivó la inquietud en la isla.

"Si China lograra tomar el control de Taiwán, o si Estados Unidos aclarara que no acudiría en defensa de Taiwán en caso de conflicto, China podría proyectar su poder militar (en particular, sus capacidades submarinas) mucho más allá del Mar de China Meridional y más allá de la primera cadena de islas, hacia el Pacífico", dijo Marston.

Un conflicto por Taiwán tendría consecuencias directas para el Sudeste Asiático. Marston afirmó que casi un millón de ciudadanos de los países de la ASEAN tendrían que ser evacuados. Un conflicto también podría implicar el despliegue de fuerzas militares estadounidenses y chinas a través del Mar de China Meridional y presionar a los gobiernos regionales para que actúen como mediadores.Personas se resguardan en el interior de una estación de MRT durante el ejercicio de resiliencia urbana (defensa aérea), parte de las maniobras militares anuales Han Kuang, en Taipéi, Taiwán, el jueves 13 de agosto de 2026 (AP/Chiang Ying-ying)

En el Mar de China Meridional, China reivindica su soberanía sobre gran parte de sus aguas, a pesar de un fallo de arbitraje internacional de 2016 que invalidó las extensas reivindicaciones marítimas de Beijing. En julio, en el décimo aniversario del fallo, Estados Unidos, el Reino Unido y otros 12 países reiteraron que las pretensiones expansivas de China carecen de fundamento legal. Beijing respondió insistiendo en que no aceptaría ni reconocería la decisión arbitral.

Los enfrentamientos en las aguas en disputa se han vuelto más frecuentes, en particular aquellos que involucran a fuerzas chinas, filipinas y vietnamitas, así como a flotas pesqueras. Buques guardacostas chinos han utilizado potentes cañones de agua, láseres de grado militar y peligrosas maniobras de bloqueo contra las fuerzas filipinas y pescadores de otros países reclamantes. Estos enfrentamientos han provocado colisiones en el mar y encuentros de alto riesgo en el aire.

China también ha llevado a cabo maniobras militares este mes cerca del arrecife de Scarborough, una zona en disputa reclamada tanto por China como por Filipinas.