APUNTE.COM.DO.- El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que las recompras de bonos del Tesoro con vencimiento entre 10 y 30 años podrían superar los USD 4.000 millones por emisión, en un esfuerzo por contener el creciente costo del endeudamiento y estabilizar el mercado de deuda.
El miércoles, el Tesoro confirmó que al menos duplicará estas operaciones, pasando de un mínimo de USD 2.000 millones a USD 4.000 millones. Un día después, Bessent precisó en CNBC que cada emisión podría superar esa cifra, y adelantó que la administración de Donald Trump presentará en los próximos días una iniciativa centrada en la consolidación fiscal para reducir la presión sobre las finanzas públicas.
Bessent señaló que el presidente le encomendó esta tarea junto al director de Presupuesto, Russ Vought, y expresó su confianza en que el déficit fiscal podría haber alcanzado ya su punto máximo.
La reacción inicial del mercado fue de alivio, pero pronto se desvaneció. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años subió hasta 5,24% en Nueva York, borrando gran parte de la caída de 0,09 puntos porcentuales registrada tras el anuncio del miércoles. El dólar, por su parte, prolongó su descenso, aunque luego recuperó parte de las pérdidas: el índice del dólar frente a una cesta de monedas llegó a bajar 0,3% el jueves, tras retroceder 0,8% el día anterior, y finalmente cotizaba con una caída de 0,1%.
El contexto sigue dominado por la preocupación en torno a las cuentas públicas. La deuda nacional de Estados Unidos alcanzó un récord de USD 40 billones el miércoles, mientras que los déficits se han mantenido en torno al 6% del PIB en los últimos años. El mercado también teme la inflación ante la guerra con Irán y la presión sobre la oferta derivada del auge del endeudamiento de la industria de inteligencia artificial, lo que ha golpeado especialmente a la deuda a largo plazo.
Bessent defendió que los rendimientos no reflejan los fundamentos y señaló que la liquidez, sobre todo en el tramo a 30 años, es muy débil.
Sin embargo, varios analistas expresaron dudas sobre la efectividad de las recompras por sí solas. Eoin Walsh, gestor de TwentyFour Asset Management, indicó que no creen que esta intervención pueda funcionar de forma aislada. Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US, advirtió que sin un giro hacia la consolidación fiscal, las recompras tendrían solo un efecto temporal. Analistas de MUFG consideraron que el anuncio no programado carecía de un plan estratégico suficiente, y Keith Patton, de Columbia Threadneedle Investments, lo calificó de muy pequeño frente a los programas de expansión cuantitativa de la Reserva Federal.
Kit Juckes, de Société Générale, sostuvo que sigue en discusión si el anuncio logrará contener los rendimientos, y añadió que con déficits altos y una deuda pública en manos del mercado equivalente al 100% del PIB, aumentará la presión sobre la demanda de activos estadounidenses y sobre el dólar.
En cuanto al plan fiscal, Bessent explicó que, junto a Russell Vought, emprenderán un nuevo esfuerzo de consolidación fiscal liderado por Trump. Combinado con medidas para reducir el despilfarro, el fraude y el abuso, podrían lograr ahorros de “varios cientos de miles de millones de dólares”.
El secretario del Tesoro afirmó que “no había nada mágico” en la cifra de 40 billones de dólares y que Estados Unidos saldrá de la deuda mediante el crecimiento económico. También señaló que el déficit de este año se ha incrementado debido a los reembolsos de los aranceles de Trump, declarados ilegales por la Corte Suprema, un fenómeno que no se repetirá el próximo año, ya que se están implementando nuevos aranceles bajo otras leyes comerciales que han superado las impugnaciones judiciales.
Bessent añadió que espera que los ingresos arancelarios de 2026 sean similares a los de 2025, aunque no especificó si se refería al año calendario o al año fiscal. Además, mencionó que otro factor que está reduciendo los ingresos es la ola de construcción de fábricas y centros de datos, que se contabilizan inmediatamente como gasto contra las ganancias corporativas bajo la ley republicana de recorte de impuestos de 2025, lo que provoca una caída en los ingresos fiscales corporativos.