APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes que el régimen de Irán busca alcanzar un acuerdo con Washington, pero que las condiciones que Teherán estaría dispuesto a aceptar no corresponden a lo que su administración considera necesario.

Las declaraciones se producen cuando vence el plazo de 60 días estipulado en el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio pasado entre ambas partes para intentar una solución negociada al conflicto.

“Ellos (Irán) quieren llegar a un acuerdo, pero no van a cerrar el tipo de acuerdo que yo considero necesario”, dijo Trump a periodistas en el Despacho Oval.

El mandatario explicó que el objetivo principal de EE. UU. sigue siendo impedir que Irán desarrolle un arma nuclear, y presentó esa cuestión como la razón central de la participación estadounidense en el conflicto de Medio Oriente.

“Estamos ahí por una sola razón: Irán no puede tener un arma nuclear”, sostuvo.

La declaración deja abierta la posibilidad de que las negociaciones continúen sin que exista un entendimiento sobre los términos fundamentales que Washington pretende imponer. Trump también aseguró que existen conversaciones indirectas con Teherán a través de una vía paralela, en la que estaría involucrada la Guardia Revolucionaria iraní, aunque el régimen de Irán negó que esos contactos estén produciéndose en esos términos.

En cuanto al estrecho de Ormuz, Trump amenazó con responder militarmente contra Omán si el país interfiere en las conversaciones relacionadas con la navegación por esa vía marítima estratégica.

“Nos encargaríamos de ellos con mucha facilidad, tal como hacemos con otros Estados”, dijo.

Trump cuestionó el comportamiento de Mascate en relación con las gestiones diplomáticas y aseguró que Estados Unidos continúa extrayendo grandes cantidades de petróleo pese a las restricciones que afectan el tránsito por la zona.

El estrecho de Ormuz constituye una ruta fundamental para el transporte internacional de hidrocarburos. Cualquier interrupción prolongada de la navegación puede tener consecuencias sobre el suministro mundial y los precios de la energía.

Trump sostuvo que, pese a las dificultades, los datos de su administración muestran que la vía marítima permanece operativa en cierta medida y vinculó esa situación con la evolución de los precios del petróleo.

“Si observamos las cifras que estamos manejando, vemos que el estrecho está abierto y los precios del petróleo están bajando”, afirmó.

El presidente estadounidense también confirmó que mantiene intercambios con el líder norcoreano, Kim Jong-un, después de los mensajes que le envió para retomar el diálogo.

“Muy positivos”, respondió Trump al ser consultado sobre el carácter de esas comunicaciones. Agregó que Kim sí respondió a los mensajes, aunque evitó revelar el contenido de las conversaciones.

Trump y Kim se reunieron tres veces durante el primer mandato del presidente estadounidense para intentar avanzar hacia la desnuclearización de Corea del Norte. Aquellas negociaciones terminaron sin acuerdo después de que Washington considerara insuficientes las propuestas presentadas por Pyongyang.

Trump volvió a vincular su política hacia Corea del Norte con la reducción de determinadas actividades militares conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur. El domingo había anunciado que el Pentágono disminuiría la escala de las maniobras entre ambos aliados al considerar que esas operaciones enviaban una señal equivocada a un régimen norcoreano que, según dijo, había mantenido una actitud respetuosa hacia él.

Trump defendió nuevamente esa decisión y afirmó que su relación personal con Kim puede contribuir a reducir las tensiones en la península coreana. También cuestionó a Corea del Sur por no haber respaldado a Washington en su campaña contra el programa nuclear iraní y criticó decisiones adoptadas durante la administración de Joe Biden respecto del reparto de los costos de defensa entre los dos aliados.

El presidente estadounidense sostuvo que sus actuales medidas no representan un acercamiento a Pyongyang en detrimento de Seúl, sino una estrategia destinada a hacer que la península sea “más segura”.