APUNTE.COM.DO.- “Escuela de Urimare” se lee en un letrero de madera pintado en azul y rojo, ubicado a un costado de una de las decenas de carpas que conforman un campamento de refugiados en Catia La Mar, en el estado de La Guaira, el más golpeado por el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela.
En este espacio improvisado, los niños asisten a clases y, por momentos, logran evadirse de la destrucción y la pérdida que dejó el sismo. También se piensa en el futuro, señaló una maestra del campamento.
Para los docentes, la escuela-carpa es un ejercicio de reflexión frente a un desafío enorme: reconstruir las aulas y la educación, considerada una de las víctimas más visibles del terremoto.![]()

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