APUNTE.COM.DO.- El presidente de China, Xi Jinping, defendió en un inusual discurso la represión de las protestas de Tiananmén de 1989 y admitió que el país atraviesa tiempos difíciles, en un acto conmemorativo por el centenario del nacimiento del exlíder Jiang Zemin.

Durante su intervención en el Gran Palacio del Pueblo, Xi elogió la decisión del Partido Comunista de China de rechazar las demandas de los manifestantes y desalojar la plaza con tropas y tanques, presentando a Jiang como un dirigente que respaldó las medidas 'correctas' en aquella crisis.

"Con un espíritu de lucha indomable y capacidades excepcionales, afrontaremos de forma activa grandes desafíos, ya sean mares agitados o incluso tormentas violentas", afirmó Xi, ante miles de funcionarios y delegados.

El mandatario también pidió defender con firmeza la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo del país. Según imágenes de la televisión estatal, asistieron los siete miembros del comité permanente del Politburó, junto con antiguos dirigentes del partido y del Estado.

En su discurso de 45 minutos, Xi repasó una larga lista de logros de Jiang e incluyó una alusión poco habitual a Tiananmén: "Entre la primavera y el verano de 1989, China vivió una grave conmoción política, y el camarada Jiang Zemin respaldó y aplicó con firmeza las decisiones correctas del Comité Central, con lo que mantuvo la estabilidad en Shanghái".

La trayectoria de Jiang hacia la cima del poder quedó ligada a esa coyuntura. Tras la represión, sustituyó como secretario general del partido a Zhao Ziyang, a quien las autoridades veían como demasiado comprensivo con los manifestantes. Para 1993, Jiang ya era el líder indiscutido de China; gobernó entre 1993 y 2002, año de su muerte.

Las protestas comenzaron en abril de 1989 tras la muerte de Hu Yaobang, exlíder del Partido Comunista, a los 73 años. Miles de estudiantes marcharon por Pekín para reclamar un gobierno más democrático. La concentración creció durante semanas en la plaza de Tiananmén hasta el 4 de junio de 1989, cuando tropas del Ejército Popular de Liberación abrieron fuego contra los manifestantes.

El asunto sigue entre los tabúes políticos más sensibles de China continental. Las imágenes de la matanza se eliminan de forma habitual de internet y hablar de lo ocurrido aún entraña riesgos.

La contribución de Jiang al respaldo de la decisión de reprimir las protestas también apareció en un documental de 12 episodios emitido la semana pasada por la televisión estatal. La serie no mostró imágenes de las muertes que conmocionaron al mundo.

El homenaje a Jiang se produce en medio de desafíos económicos y geopolíticos. Su etapa coincidió con una fuerte expansión económica y la apertura del país, que culminó con la entrada de China en la OMC en 2001. En los últimos años, las relaciones con Estados Unidos se han deteriorado por disputas comerciales y una rivalidad geopolítica mayor.

La segunda reunión de Xi con el presidente estadounidense Donald Trump está prevista para finales de septiembre, y se espera que aborden comercio, inteligencia artificial y Taiwán, entre otros asuntos.

En el mismo discurso, Xi afirmó que la vida de la población sigue mejorando, pese a que los datos muestran una desaceleración del crecimiento económico, y cerró con un mensaje de continuidad política y confianza en que China avanzará hacia las metas que reivindica el partido.