APUNTE.COM.DO.- El inicio del año escolar en Estados Unidos trae consigo un intenso debate sobre las vacunas, en medio de preguntas sobre cuáles son obligatorias para que los niños puedan asistir a clases. El presidente Donald Trump firmó recientemente un decreto que reduce el número de vacunas recomendadas para menores, pero la autoridad para establecer y hacer cumplir los requisitos de inmunización sigue en manos de los estados.
La administración indicó que presionará a los estados para que revisen sus requisitos y adopten las nuevas directrices federales, lo que representa un cambio en las estrategias de larga data destinadas a mejorar las tasas de vacunación infantil. Aún no está claro cómo se implementará esta medida, pero se ha ordenado a los Departamentos de Justicia, Educación y Salud y Servicios Humanos que vinculen el cumplimiento con la financiación federal.
Expertos en salud pública consideran que los requisitos de vacunación escolar han sido esenciales para aumentar la inmunización y prevenir brotes. La medida de Trump preocupa a pediatras y funcionarios de salud estatales, quienes temen que erosione décadas de progreso. Por otro lado, los defensores de la libertad médica celebran el decreto como un paso hacia la reducción de la intervención gubernamental en las decisiones de salud familiar.
El decreto también ordena revisar las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el calendario de vacunación infantil. La administración ha sugerido que algunas vacunas podrían eliminarse, aunque no ha especificado cuáles. Los estados tienen la facultad legal de exigir vacunas para la asistencia escolar, y muchos ya requieren inmunizaciones contra enfermedades como sarampión, paperas y rubéola.
Hasta ahora, varios estados han manifestado que mantendrán sus requisitos actuales, pero la presión federal podría llevarlos a reconsiderar, especialmente aquellos que dependen de fondos federales para educación y salud pública. La administración ha dicho que recompensará a los estados que sigan las directrices y penalizará a los que no, aunque los detalles aún no se han definido.
Mientras tanto, las familias intentan adaptarse al panorama cambiante. Muchos padres tienen dudas sobre qué vacunas son necesarias y si pueden optar por no participar sin consecuencias. Las escuelas trabajan para actualizar sus políticas y comunicar los requisitos antes del inicio de clases.

