APUNTE.COM.DO.- APUNTE.COM.DO- GINEBRA.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene bajo estrecha vigilancia el brote de enfermedad causado por el virus Bundibugyo, una variante del ébola que afecta actualmente a la República Democrática del Congo y que se ha convertido en el mayor brote de este tipo registrado en ese país.
Según la más reciente actualización de la OMS, hasta el 12 de agosto se habían contabilizado 4,686 casos y 2,186 muertes, mientras que 986 personas se habían recuperado.
La magnitud del brote ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias debido a la transmisión sostenida en diferentes zonas del país y al desplazamiento de personas entre territorios afectados.
Un virus de alta letalidad
El virus Bundibugyo pertenece al grupo de virus que pueden provocar la enfermedad del ébola, una infección grave que puede ocasionar fiebre, debilidad intensa, dolores musculares, vómitos, diarrea y, en los casos más graves, hemorragias y afectaciones de múltiples órganos.
La enfermedad puede ser mortal, especialmente cuando el paciente no recibe atención médica temprana y tratamiento de apoyo.
La OMS señala que la tasa de mortalidad del ébola ha variado considerablemente entre los diferentes brotes, desde aproximadamente 25 % hasta 90 %, dependiendo de la variante del virus, las condiciones sanitarias y la rapidez con que se atienden los casos.
El mayor brote de Bundibugyo
La actual epidemia supera los registros anteriores de este virus en la República Democrática del Congo.
Uno de los principales desafíos es que no existe actualmente una vacuna específicamente licenciada contra el virus Bundibugyo.
Ante esta situación, especialistas respaldados por la OMS han recomendado evaluar la utilización de la vacuna Ervebo, autorizada contra el virus del ébola Zaire, mediante estudios clínicos que permitan determinar su eficacia frente al Bundibugyo.
También se desarrollan investigaciones para identificar tratamientos que puedan mejorar la supervivencia de los pacientes infectados.
Preocupación por la expansión
La OMS considera especialmente elevado el riesgo para las zonas afectadas de la República Democrática del Congo y para países vecinos, debido principalmente al movimiento de personas a través de las fronteras.
Sin embargo, el organismo internacional no considera actualmente que exista una amenaza sanitaria global comparable con una transmisión internacional generalizada y no recomienda restricciones generales a los viajes o al comercio.
Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia en los puntos fronterizos y trabajan en la identificación temprana de personas que puedan haber estado expuestas al virus.
La detección temprana es fundamental
Uno de los elementos esenciales para controlar el brote es detectar rápidamente los casos y aislar a las personas infectadas, además de localizar y vigilar a quienes hayan tenido contacto con ellas.
La atención médica temprana, particularmente la hidratación y el tratamiento de los síntomas y complicaciones, puede aumentar considerablemente las posibilidades de supervivencia.
La respuesta también incluye campañas de información dirigidas a las comunidades, con el propósito de reducir la desinformación y promover que las personas busquen atención médica ante síntomas sospechosos.
La OMS mantiene vigilancia internacional
La evolución del brote continúa siendo evaluada por organismos sanitarios internacionales, mientras la OMS coordina con las autoridades congoleñas las medidas de vigilancia, diagnóstico, atención médica y prevención.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que la comunidad internacional mantenga capacidad de respuesta ante enfermedades infecciosas capaces de provocar grandes pérdidas humanas en poco tiempo.
Aunque el brote está concentrado en la República Democrática del Congo, la movilidad internacional hace indispensable mantener una vigilancia epidemiológica permanente, particularmente en los países vecinos.