APUNTE.COM.DO.- El régimen de Irán informó este sábado que alcanzó un acuerdo con Omán sobre una ruta segura para la navegación en el estrecho de Ormuz, en medio de las conversaciones en curso entre ambos países para resolver puntos pendientes y preparar una declaración conjunta sobre el pacto.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, señaló en una entrevista a Defa Press que las negociaciones avanzaron de manera positiva y que ya lograron consenso sobre el mapa de la ruta de navegación. Este desarrollo pone en el centro de la agenda regional el futuro inmediato de Ormuz, un paso estratégico entre Irán y Omán que ha sufrido meses de inestabilidad desde el inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel.

Baghaei evitó dar detalles sobre el trazado de la ruta, pero indicó que las discusiones continúan para cerrar los asuntos aún abiertos, entre ellos los términos finales del entendimiento y el texto de la declaración conjunta que deberán emitir Teherán y Mascate una vez concluido el proceso político y técnico.

La versión iraní presentó el acuerdo como un mecanismo bilateral, separado de cualquier negociación con Washington. Según las autoridades iraníes, el objetivo es garantizar el tránsito de los buques a través del estrecho con un esquema pactado entre los dos Estados ribereños. Baghaei sostuvo además que los contactos progresaron pese a lo que describió como “obstrucciones” de Estados Unidos.

El portavoz iraní vinculó, sin embargo, la plena normalización del tráfico comercial en la zona con un cambio de escenario militar y político más amplio. Teherán afirmó que el tránsito no recuperará su ritmo habitual mientras persistan, según su postura, las acciones estadounidenses en el mar, las amenazas sobre la zona y el bloqueo naval contra el país.

La negociación con Omán forma parte de un proceso abierto hace tres meses entre los dos países para establecer una vía segura en el estrecho. Antes del estallido de la guerra, por Ormuz pasaba cerca del 20% del petróleo mundial, una proporción que convirtió cada incidente en la zona en un factor de impacto internacional sobre la energía, los seguros marítimos y las cadenas logísticas.

La crisis se agravó después de que Irán anunciara a mediados de julio un nuevo cierre del estrecho tras bombardeos estadounidenses sobre el sur de su territorio. Teherán respondió con ataques contra objetivos de Estados Unidos en países de Oriente Medio, mientras Washington restableció el bloqueo naval contra la república islámica. Desde entonces, la reapertura parcial o total del paso quedó atada a exigencias políticas y militares cruzadas.

En esa secuencia, el régimen iraní reclamó a Estados Unidos el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y buques y la posibilidad de volver a vender petróleo en los mercados internacionales. Esa demanda apareció asociada a la reapertura de Ormuz, que para Teherán dependió de una modificación de las condiciones impuestas por Washington en el frente marítimo.

El avance informado este sábado coincidió con otra señal pública del endurecimiento iraní sobre el estrecho. El viceministro iraní de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, rechazó las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una eventual proclamación de Ormuz como territorio de Estados Unidos. El funcionario iraní respondió que el estrecho no podía ser controlado por medio de amenazas políticas ni demostraciones navales y sostuvo que su apertura o cierre quedaba bajo decisión iraní.

La tensión en la zona no se limitó al plano diplomático. Esta jornada también trascendió, desde fuentes iraníes, que tres pilotos de combate del país permanecían retenidos en Qatar desde marzo, tras operaciones vinculadas al comienzo de la guerra. El Estado Mayor iraní pidió su liberación y reclamó la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja. El episodio añadió otro elemento de fricción regional en un momento en que varios canales de mediación siguieron activos entre Teherán, Doha y otros actores del área.

A la vez, persistieron reportes de incidentes sobre la navegación comercial. En las últimas jornadas se conocieron denuncias sobre ataques a buques en tránsito y advertencias a embarcaciones que cruzaron la zona. Ese cuadro reforzó la urgencia de establecer un corredor definido entre Irán y Omán, no solo para ordenar el tráfico sino también para reducir el riesgo de nuevos episodios sobre una vía marítima decisiva para Asia, Europa y los mercados energéticos.

Desde Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó este sábado en una entrevista a Al Jazeera que reabrir el estrecho era una prioridad y sostuvo que su continuidad cerrada no beneficiaba a nadie. También destacó el papel de Qatar en los esfuerzos de mediación para poner fin a la guerra regional.

Mientras tanto, en el Parlamento iraní avanzaron iniciativas para consolidar por ley la posición del país sobre el estrecho.