APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO. El vicepresidente ejecutivo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Deligne Ascención, salió al frente de las críticas sobre el proceso de elección de las nuevas autoridades de la organización y aseguró que en las asambleas territoriales la participación de los militantes superó el 70 por ciento.

La escogencia de los nuevos líderes del partido ha generado dos lecturas opuestas dentro de la propia militancia: mientras Ascención defiende el proceso y resalta la participación de las bases, el diputado Eugenio Cedeño ha cuestionado el método empleado, asegurando que las posiciones fueron distribuidas mediante acuerdos internos.

Ascención rechazó que la selección pueda ser presentada como una imposición ajena a las bases y destacó la concurrencia registrada en cada instancia. “En todos estos procesos el mínimo que hubo de la concurrencia de quienes tenían el derecho de participar superó el 70%”, afirmó el dirigente al defender el proceso que concluyó con la designación de la nueva dirección del PRM.

El dirigente argumentó que la participación en las distintas estructuras territoriales evidencia, a su juicio, que las decisiones contaron con el respaldo de una parte importante de los dirigentes habilitados para intervenir.

Ascención explicó que previo a la elección de la dirección nacional se desarrolló un amplio proceso territorial que incluyó cerca de 400 asambleas en municipios, distritos y provincias. En una entrevista en el programa radial “Esto No Tiene Nombre”, detalló que el objetivo fue alcanzar acuerdos para evitar una confrontación interna que pudiera dividir o desgastar al partido antes de los procesos electorales de 2027 y 2028.

En contraste, Cedeño ha expresado públicamente su desacuerdo con la forma en que fueron escogidas las autoridades. El legislador explicó que decidió no participar como aspirante porque consideraba que el método utilizado era ajeno al voto universal, directo y secreto de la militancia.

“Yo decidí no aspirar bajo ese esquema y no me convertí en obstáculo para nada, pero tampoco en colaborador”, afirmó Cedeño. El diputado sostuvo además que la escogencia estuvo determinada por acuerdos entre distintos sectores del partido que, según dijo, “se repartieron una división política”, en contraste con lo que considera debería ser un proceso de participación democrática.

No obstante, Cedeño aclaró que su posición no implica una intención de actuar contra el PRM ni de cuestionar al presidente Luis Abinader, quien asumió la presidencia de la organización.

Las declaraciones evidencian una diferencia de interpretación dentro del partido. Para Ascención, la elevada participación y el consenso alcanzado son muestra de madurez política y capacidad de concertación; para Cedeño, el problema radica en el mecanismo utilizado para definir las posiciones, al no haberse realizado una elección mediante voto universal, directo y secreto.

La controversia surge en momentos en que el PRM busca proyectar una imagen de unidad de cara al próximo ciclo electoral. Ascención ha insistido en que la conformación de una plancha unitaria fue producto de un acuerdo político para evitar que las disputas por los cargos partidarios consumieran las energías de la organización. Incluso reconoció que personalmente le habría gustado competir por la presidencia del partido, pero decidió postergar esa aspiración en favor del acuerdo.

La verdadera prueba para el partido podría llegar en 2027, cuando se definirán las candidaturas para las elecciones de 2028. Ascención ha confirmado que el PRM contempla un proceso competitivo para octubre de 2027 mediante padrón cerrado, con participación de la militancia. Ese proceso será distinto al que acaba de concluir, porque allí estarán en juego las aspiraciones de los dirigentes que buscan candidaturas.

Por eso, el debate actual no se limita a quiénes ocuparán los principales cargos, sino que también abre la discusión sobre cuán abierta será la competencia interna. Mientras Ascención reivindica la participación y habla de una organización que actuó con madurez, Cedeño reclama mecanismos que garanticen una participación más directa de la militancia.

La nueva dirección del PRM tendrá el desafío de convertir el consenso alcanzado en una unidad capaz de resistir la inevitable competencia interna que llegará con las aspiraciones de 2028.