El desplome del techo de la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025, cobró la vida de 236 personas, entre ellas el reconocido diseñador de modas Martín Polanco. Sin embargo, su legado perdura entre quienes lo conocieron.

Polanco, originario de Villa Juana en el Distrito Nacional, tenía 59 años y era descrito como un hombre “cariñoso, jovial y adorable”, cuyo sello distintivo era expresar afecto a través de sus prendas. Su vocación por ayudar a los demás era su verdadero don.

Ana Matilda Duarte, exesposa del diseñador, lo recordó como “un hombre realmente lleno de sueños, un emprendedor que siempre estaba disponible para todos. Definitivamente era una gran persona”. La pareja convivió durante 39 años y nunca se separó desde que se conocieron.Martín Polanco.

“Éramos muy jóvenes. Cuando lo conocí, por estar tan jovencita, no pensaba tener una relación amorosa con él, pero aquella noche me pidió mi número de teléfono”, rememoró Duarte, con los ojos brillantes al hablar del tema. Polanco, ya vinculado al mundo de la confección, buscó conquistarla a través de su talento: “Él abordó a un primo mío y le dijo que me estaba confeccionando unas prendas”.

La historia de amor se consolidó con apoyo incondicional. Duarte, quien trabajaba desde pequeña, decidió ayudarlo a emprender: “Cuando me dijo que quería independizarse y que necesitaba ayuda, de inmediato le dije: ‘Yo te voy a buscar un local para que iniciemos’”.

En 1989, mientras se dirigía a la Universidad APEC para inscribirse, vio un local en alquiler sobre la avenida 27 de Febrero. “Entré, pregunté y, casualmente, el ingeniero dueño del local había estudiado con un primo hermano de mi mamá, quien nos sirvió de garante”, relató. Ese establecimiento aún se mantiene operativo.

La pareja, que se conoció en 1987 y procreó dos hijos, demostró que el apoyo mutuo trasciende incluso en los momentos más difíciles. Polanco, quien inició en la moda junto a su hermano Raúl, vio con orgullo cómo sus creaciones vestían a personalidades en distintas partes del mundo.

En 2007, Duarte fue diagnosticada con lupus eritematoso sistémico (LES), lo que le impidió acompañar a Polanco con la misma frecuencia a sus compromisos públicos. Durante su último embarazo, se trasladó a Miami temporalmente, pero luego regresó para “acompañarlo y no dividir el hogar”. Sin embargo, la necesidad de un tratamiento adecuado la obligó a radicar definitivamente en Estados Unidos junto a sus hijos. Martín la visitaba con frecuencia, permaneciendo semanas o meses en territorio estadounidense, aunque debía retornar para atender sus talleres en Nueva York y Santo Domingo.

El infortunio ocurrió a las 12:44 a. m. del 8 de abril de 2025. Martín se encontraba en el país desde diciembre supervisando sus negocios. Apasionado de la vida nocturna, esa noche decidió asistir a los tradicionales «lunes de merengue» del Jet Set. Según Duarte, llevaba cuatro semanas sin ir al lugar, pero ese día optó por acudir. Minutos antes del colapso, sostuvieron una breve conversación telefónica: “Lo llamé a las 10:00 de la noche y le dije: ‘Amor, me voy a acostar porque no me siento bien’. Él decidió salir, me volvió a llamar a las 12:11 a. m., hablamos durante cinco minutos y luego no supe más de él”.

La angustia comenzó a la mañana siguiente, cuando un empleado de la empresa llamó a Duarte para alertarla sobre el derrumbe y preguntarle si Martín se encontraba allí. Su primera reacción fue revisar el celular, esperando un mensaje que dijera: “Amor, ya llegué”. “La única manera en que mi esposo no me contestara o me llamara era si estaba muerto. Aun así, guardaba una esperanza en el fondo; me decía: ‘Dios mío, no puedo creerlo’”, enfatizó.

Tras enterarse, llamó a su hermana y a su sobrina, quienes viajaron de inmediato a República Dominicana. Al día siguiente, martes 9 de abril, confirmaron el fallecimiento de Polanco. “Yo me derrumbé, caí muerta. Sentí que yo también morí ese día”, concluyó Duarte.