APUNTE.COM.DO,Madrid.- En la calle Aquitania del distrito de San Blas habrá en el primer trimestre de 2027 un lugar donde los niños que necesiten cuidados paliativos pediátricos sean felices y donde sus familias puedan «respirar», un lugar destinado para que el último adiós a sus hijos sea en un sitio que tenga toda «la dignidad del mundo y que se pueda recordar con cariño».

Y así, con una gran sonrisa llena de bondad, lo ha explicado Mónica Cantón de Celis, la directora de la Fundación porqueViven, la encargada de este nuevo centro sociosanitario pionero en España de cuidados paliativos pediátricos, una construcción financiada íntegramente por la Fundación Amancio Ortega en una parcela de 15.000 metros cuadrados que ha sido cedida por el Ayuntamiento durante 75 años.

Un solar que, según ha destacado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, durante su visita a la obras del edificio, su fin es el «más noble y más digno que hayamos podido ceder desde el ayuntamiento».

«Es la mejor decisión que podíamos haber tomado para que la Fundación porqueViven, a lo largo de los próximos años, aquí donde no hay esperanza o donde los padres no ven esperanza, puedan tener una esperanza de una vida mejor para esos niños que tienen un padecimiento tan terrible», ha apuntado el alcalde, quien ha anunciado que la «próxima visita» a esta construcción será la de la delegada de Hacienda, Engracia Hidalgo, para futuras ayudas municipales.

Una segunda casa para los niños

Durante la visita al edificio, Cantón de Celis ha explicado que en este edificio los niños y sus padres van a tener recursos con los que no cuentan hasta este momento: «Pensad que ahora tienen atención sanitaria de agudos en el hospital y domiciliaria, que es fantástica porque el hospital va a casa, pero hemos descubierto con el tiempo que eso también les aísla».

Así que este espacio será «una segunda casa», un sitio para tener «respiro» y que puedan seguir adelante con el cuidado de sus hijos, un espacio para las madres -porque las cuidadoras en el 93 % de los casos son mujeres- «puedan seguir con su trabajo o con su vida, dejándoles en un centro de día».

Habitaciones de despedida

Pero también habrá «habitaciones de despedida», para que ese último adiós al hijo «sea en un sitio que tenga toda la dignidad del mundo y que se pueda recordar con cariño, no como un momento tan terrible, como va a ser en todo el caso».

«No son niños en situación terminal, son niños en cuidados paliativos, eso significa que atendemos a niños, sobre todo con enfermedades raras, con enfermedades neurogenerativas y también a niños con enfermedades raras como el cáncer», ha explicado sobre sus futuros moradores.

Según ha destacado, cuando esté finalizado nadie que entre creerá que está en un centro hospitalario porque estará «todo disfrazado, encubierto».

«Se trata de que estén en un ambiente casero, que se sientan cómodos y que sus familias sepan que los están dejando en un sitio que va a ser eso, su segunda casa», porque para la directora de la Fundación es importante no sólo que los niños tengan la atención especializada, sino que sus padres sepan que es un lugar donde los pueden dejar «e irse unas vacaciones con sus otros hijos para atenderles y para demostrarles lo mucho que les quieren porque el resto del año están con los hijos que están enfermos».

100 profesionales y 400 voluntarios para atender a 1.400 menores

Asimismo, este edificio contará con un cuarto de jugar para niños y adolescentes, una sala LEGO, un cine, una biblioteca, un jardín de 5.000 metros cuadrados con un auditorio al aire libre, «un espacio lleno de vida» que quiere integrarse en este barrio madrileño.

El centro, ha apuntado Cantón de Celis no abrirá «de golpe», sino al 25 % cada trimestre ya que hay que formar a los equipos que atenderán a estos niños y sus familias. En cuanto a cómo acceder, desde la fundación se hará un estudio de cada caso, y su posterior selección.

El centro podrá atender hasta a 1.400 usuarios de 0 a 18 años y contará con 100 profesionales, 400 voluntarios.