APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO ESTE. — El pastor Ángel Cardoza, de la Iglesia Cristiana de la Comunidad, afirmó que la Iglesia contemporánea enfrenta una crisis silenciosa que no radica en la falta de recursos o métodos, sino en una visión reducida de Cristo, advirtiendo que la verdadera necesidad no es innovar más, sino conocerle profundamente, y una visión más elevada de Él puede transformar la vida del creyente y fortalecer el ministerio pastoral.

Durante su participación en un encuentro de capacitación pastoral organizado Ángel Castillo y el equipo pastoral de la Iglesia Fundamento Bíblico (IFB), en el que participaron unos 125 pastores del municipio Santo Domingo Este, Cardoza hizo un llamado urgente a replantear la centralidad de Cristo en la vida y el ministerio pastoral.

“El problema no es primero una crisis de métodos ni de recursos. Vivimos en una de las épocas más privilegiadas en cuanto a acceso, conexiones y herramientas. Sin embargo, enfrentamos una crisis más profunda: una crisis de visión de Cristo”, expresó.

El pastor describió un panorama preocupante: iglesias activas, organizadas y llenas de actividades, pero con una comprensión superficial de Cristo. “Tenemos un Cristo útil, pero no glorioso; un Cristo predicado, pero no contemplado. Y el resultado inevitable son ministerios superficiales”, enfatizó.

Cardoza sostuvo que la percepción que una persona tiene de Cristo determina no solo su vida espiritual, sino también la calidad de su ministerio. “Lo que viene a tu mente cuando piensas en Dios es lo más importante de ti. Y una iglesia nunca será más alta que su visión de Cristo”, afirmó.

En su exposición, el pastor Ángel Cardoza subrayó cuatro aspectos fundamentales que los líderes cristianos deben recuperar para un ejercicio pastoral auténtico: reconocer a Cristo como Dios eterno y digno de toda adoración; afirmar su realidad histórica, encarnado en el tiempo; comprender que la fidelidad pastoral no se mide por resultados visibles, sino por la lealtad a Él; y asumir que es imposible ejercer el ministerio de manera efectiva sin una relación profunda, viva y arraigada en Cristo.

  Asimismo, insistió en que la necesidad más urgente del pastor no es técnica ni administrativa, sino espiritual. “No venimos a hablar de estrategias, sino a levantar la mirada y contemplar a Cristo en toda su gloria. Esa es la verdadera transformación que necesita la Iglesia”, señaló.

Un llamado a corregir la “miopía espiritual”

Cardoza exhortó a los pastores a examinar su propia visión de Cristo y a permitir que la Palabra confronte cualquier distorsión espiritual. “Estamos aquí para corregir la miopía del alma, para ver a Cristo en alto, para que Él ocupe el trono que le corresponde en nuestra vida y ministerio”, indicó.

Advirtió que incluso líderes con una doctrina correcta pueden tener una “cristología funcionalmente reducida” en su corazón, lo cual impacta la predicación, el consejo pastoral y la firmeza ante las pruebas.

La Iglesia: propiedad de Cristo, no del hombre

En la parte final de su intervención, el pastor subrayó que la Iglesia no es una iniciativa humana, sino divina. “Cristo no dice ‘tu iglesia’, dice ‘mi iglesia’. Él es el dueño, el arquitecto y el sustentador. Una iglesia que olvida esto comienza a operar como empresa y no como cuerpo”, afirmó.

Recordó además que la Iglesia fue adquirida por Cristo “con su propia sangre”, resaltando el valor y la responsabilidad que esto implica para quienes la dirigen. El encuentro concluyó con un llamado a volver a lo esencial: conocer, amar y exaltar a Cristo por encima de toda estructura, método o resultado visible.