El hotel de la muerte, la espeluznante historia de Herman W. Mudgett un asesino en serie, dueño del hotel de la muerte en Chigago.
Conocido como el Dr H. H. Holmes nació en 1860 en una familia adinerada. Era un hombre elegante, bien vestido, que seducía con facilidad y se ganaba la confianza de sus huéspedes. Asesinó alrededor de 200 huéspedes, en su hotel de Chicago, conocido como el Hotel de la muerte.
Un hotel de la Muerte del Dr H.Holmes, estaba en un suburbio de Chicago en la zona de Englowood. El hotel estaba lleno de pasadizos secretos cuartos insonorizados, trampillas, toboganes agujeros disimulados en las paredes que permitían observar.
El hotel tenía cañerías de gas ocultas bajo el parquet que se accionaban desde el subsuelo y asfixiaban a los huéspedes. Habitaciones para estirar a los huéspedes hasta la muerte, todo tipo de torturas. Un hotel construido por una mente inteligente y retorcida para asesinar y torturar a sus víctimas.
En los sótanos del hotel había un horno crematorio, tinajas con ácido sulfúrico, pilas con cal viva y una mesa de disección anatómica con todo tipo de instrumental como bisturíes, sierras etc. Toda una mansión de los horrores donde perdieron la vida muchas personas. En el programa Cuarto Milenio cuentan la historia con todo detalle.
En los anales de la historia de la criminología el Dr H. Holmes sigue siendo un caso emblemático por su sofisticación a la hora de llevar a cabo sus crímenes.
Desde pequeño Herman Webster Mudgett mostraba una singular predisposición a la crueldad con los animales. Cuando fue más adolescente ya le gustaba a conquistar mujeres adineradas para poder sacar beneficio.
el hotel de la muerte
Con 18 años se casa con una joven llamada Clara Lovering, era la hija de un rico granjero de New Hampshire. En 1879 comienza sus estudios de medicina en la Universidad de Michigan, sus gastos son a consta de la herencia de su esposa.
Siendo estudiante Herman Webster Mudgett diseño un método macabro, para estafar a las compañías de seguros. Robaba cadáveres en los laboratorios, los desfiguraba y los colocaba en distintos lugares de forma que parecían haber muerto en accidente.
Un psicópata , que tenía bajo el parquet una instalación eléctrica. Un panel indicador instalado en su despacho le permitía seguir el desplazamiento de los huéspedes del hotel. Matarlos era fácil solo con abrir una lleve del gas podía asfixiar a los ocupantes de varias habitaciones.
El sadismo y la sofisticación de Mudgett eran tales que gustaba de torturar a sus víctimas antes de asesinarles. Tenía una habitación con instrumentos de tortura. Si alguna víctima trataba de escapar de su cautiverio sonaba una alarma en las dependencias de Mudgett el asesino. La Policía dedujo hubo victimas que estuvieron meses cautivos antes de su muerte.