APUNTE.COM.DO, Santo Domingo. – La tendencia de consumir suplementos alimenticios se ha disparado en los últimos años, impulsada por el deseo de mejorar la salud, aumentar la energía, fortalecer el sistema inmunológico y optimizar el rendimiento físico. Sin embargo, especialistas en nutrición y medicina preventiva advierten que no todos los suplementos son necesarios, y que un uso inadecuado puede traer consecuencias negativas para la salud.
La nutricionista Ana Martínez explica que “muchas personas toman vitaminas y minerales simplemente porque las ven en publicidad o en redes sociales, sin tener un diagnóstico que indique realmente una deficiencia. Esto puede generar problemas graves: un exceso de vitamina D, por ejemplo, puede afectar los riñones, mientras que un consumo elevado de hierro puede provocar daños hepáticos”.
Beneficios según necesidad
Existen situaciones donde los suplementos son útiles y hasta necesarios:
Deficiencias comprobadas: personas con anemia, falta de calcio, vitamina B12 o vitamina D.
Adultos mayores: que requieren apoyo para mantener huesos y articulaciones fuertes.
Mujeres embarazadas: quienes necesitan ácido fólico y otros nutrientes esenciales para el desarrollo del feto.
Atletas o personas con alto gasto energético: que requieren proteínas o aminoácidos específicos para optimizar el rendimiento y la recuperación.
El Dr. Juan Pérez, especialista en medicina preventiva, enfatiza que “el primer paso debe ser evaluar la dieta diaria y determinar si realmente hay carencias. No se trata de seguir modas ni de consumir suplementos porque un influencer los recomienda. La prioridad debe ser cubrir nuestras necesidades nutricionales a través de una alimentación balanceada, usando los suplementos únicamente como apoyo”.
Precauciones y riesgos
Los expertos señalan que no todos los suplementos son iguales ni están regulados de la misma manera. Es fundamental verificar:
La procedencia y calidad del producto.
Que el suplemento tenga aprobación sanitaria.
La dosis recomendada, ya que excederla puede ser dañino.
El abuso de suplementos puede causar efectos adversos como problemas digestivos, alteraciones hormonales o sobrecarga en órganos como hígado y riñones. Por ello, la moderación y la supervisión médica son clave.
Conclusión
Tomar suplementos no es un acto de “sí” o “no” absoluto. Depende de la condición física, la alimentación, la edad, el estilo de vida y la orientación profesional de cada persona. El mensaje de los expertos es claro: primero la alimentación balanceada, y solo después, bajo supervisión, considerar los suplementos como un complemento.
En la práctica, esta estrategia permite a los consumidores optimizar su salud sin exponerse a riesgos innecesarios y aprovechar los beneficios que los suplementos pueden ofrecer cuando se usan de manera consciente.