APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO.- La vida contemporánea enfrenta a millones de personas a desafíos sin precedentes. La inflación, el desempleo, la inseguridad, conflictos internacionales, desastres naturales y la crisis sanitaria global han dejado una huella profunda en las familias dominicanas y en la población mundial. Ante este escenario de incertidumbre, surge un mensaje de esperanza: Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, brindando consuelo y fortaleza a quienes atraviesan momentos difíciles.

Expertos en psicología y bienestar espiritual señalan que la fe activa es un recurso vital para enfrentar la adversidad. “Entregar nuestras preocupaciones a Dios nos permite ver más allá del problema inmediato y encontrar fuerza interior para seguir adelante”, explica el pastor Luis Martínez, de la iglesia evangélica Esperanza Viva.

En barrios y comunidades vulnerables del país, las organizaciones sociales y religiosas han intensificado sus esfuerzos, combinando la fe con la acción concreta. Se distribuyen alimentos, medicinas y apoyo psicológico, mientras los voluntarios ofrecen orientación espiritual a quienes sufren pérdidas familiares, desempleo o enfermedades. “La oración por sí sola no es suficiente; debe ir acompañada de gestos de amor y solidaridad hacia los demás”, asegura Martínez.

Los efectos de la fe en la salud mental y emocional son también respaldados por estudios recientes. Mantener una práctica religiosa activa ha demostrado disminuir niveles de ansiedad, depresión y estrés, al tiempo que fortalece la resiliencia y fomenta el sentido de comunidad. Esto es especialmente importante en contextos de crisis, donde el apoyo social puede marcar la diferencia entre la desesperanza y la superación personal.

A nivel internacional, millones de personas enfrentan situaciones similares. Conflictos bélicos, crisis económicas, fenómenos climáticos extremos y pandemias han generado un panorama global de incertidumbre. En este contexto, la fe se convierte en un refugio y un motor de esperanza, recordando que la fortaleza espiritual puede ser un recurso esencial para superar los desafíos más grandes.

En tiempos donde el sufrimiento parece multiplicarse, el mensaje es claro: los afligidos no están solos. Existe una fuerza superior que vela por ellos, guía sus pasos y ofrece consuelo incluso en los momentos más oscuros. La combinación de fe, solidaridad y acción concreta se erige como una herramienta poderosa para enfrentar las dificultades, reconstruir vidas y mantener viva la esperanza en un mundo que constantemente pone a prueba la fortaleza humana.