Por la doctora María Ortiz Rolandi, médica cirujana.

Cuando la paciente llega al consultorio para hacer la consulta sobre la poca cantidad de pestañas o falta de grosor, en primer lugar se diagnostica la causa que da origen al problema. Si todo está en orden y sólo se debe a la genética de la persona o al paso de tiempo (ya que con los años pierden largo y cantidad), se sugiere una amplia batería de tratamientos para dar solución al tema.

Uno de los procedimientos elegidos por las mujeres es el uso de bimatoprost. Claro que este tratamiento requiere de constancia para que los resultados sean efectivos y duraderos.

También las pestañas se pueden nutrir con una serie de principios activos: estos productos se aplican durante la noche. La idea es que fortifiquen el pelo.

En cuanto a las cejas, se pueden mejorar mucho con la aplicación de toxina botulínica tipo A. Esta sustancia hace que se puedan recrear distintas formas; se la coloca en los extremos y en el centro de las cejas. También, se inyecta en distintas zonas de la frente lo que hace que se levanten las cejas y mejoren su formato.

Pero para favorecer el marco de los ojos y realzar el aspecto general, también será importante, en algunos casos, colocar unas gotitas de toxina, a los costados de los ojos, y en el entrecejo. Esto dará amplitud a la mirada y complementará los procedimien­tos que se realicen sobre las cejas y las pestañas.

Si las cejas están muy aplanadas y requieren de relieve, se puede colocar relleno de ácido hialurónico por debajo, esto les da gran realce y las vuelve más importantes.

La dermopigmentación es un buen recurso en caso de existir poca cantidad de pestañas o pocas cejas. El tratamiento tiene por finalidad realzar estas zonas. No tiene efectos adversos ya que no se altera el crecimiento.