María Félix. Una mujer resuelta y sin ánimo de permanecer a la sombra de ningún hombre

María Félix: la diva del cine mexicano que se opuso al machismo

“El peor de los males que nos hace ‘perdedoras’ es el machismo. El machismo es una enfermedad moral”, declaró “La Doña” hace algunas décadas

María Félix no era “normal”. En un mundo dominado por los hombres, “La Doña” se elevó sobre ellos y se convirtió en la diva del cine mexicano, la mujer que rompió estereotipos y se opuso al machismo.

Nacida en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914 (y fallecida el mismo día, pero de 2002), hoy más que nunca resuenan las proféticas palabras de la actriz en una entrevista de los años 90 con Verónica Castro.

Muchos años antes de que surgiera con toda su fuerza el movimiento Me Too, María Félix tenía ya muy claro que el momento de las mujeres estaba por venir.

“En un mundo de hombres como éste quiero avisarles que tengan cuidado, ahí viene la revancha de las mujeres. Cuando seamos mayoría vamos a mandar. Para mandar hay que estar informadas, aprender y estar preparadas”, le dijo a Castro en el programa La Tocada, de 1996.

 Y es que ya desde muy pequeña, María Félix demostró que no era como las demás.

Según sus biógrafos, la pequeña se dedicaba a actividades que eran consideradas para los niños y cuando llegó a la adolescencia era ya una hábil jinete.

Su belleza física pronto atrajo las miradas de los hombres y en 1931, con solo 17 años, se casó con Enrique Álvarez Alatorre, padre de su único hijo, Enrique Álvarez Félix.

María no aguantó más su matrimonio y en 1938 se divorció de él, lo que desató las habladurías a su alrededor, pero -como ocurriría a lo largo de su vida- eso no le importó.


Ya instalada en la Ciudad de México, la causalidad la llevaría a encontrarse con el director Fernando Palacios, quien la introdujo en el mundo del cine, donde "La Doña" se consagraría.

Fiel a su carácter rebelde y a su fortaleza, María descartó hacer una carrera en Hollywood que le propuso el legendario Cecil B. DeMille, y es que ella quería ser conocida primero en México.

Y vaya que lo logró. En apenas unos años, la actriz se convirtió en la gran diva del cine nacional y, sobre todo, sus películas con Emilio “Indio” Fernández le darían la vuelta al mundo.

En los años 50 era ya famoso el temperamento de la actriz, una mujer resuelta y sin ánimo de permanecer a la sombra de algún hombre.

Conoció el machismo muy joven, con su padre y sus hermanos, y siempre se opuso a la idea de ser una mujer sumisa.

“El peor de los males que nos hace ‘perdedoras’ es el machismo. El machismo es una enfermedad moral que consiste en la ceguera del hombre, que con la condición y los sentimiento del machismo no se puede. ¡Es necesario cambiar!”, señaló en su entrevista con Verónica Castro.

Y es que jamás permitió que un hombre la golpeara.

Sus amores

Tuvo algunos de los romances más sonados de la época con Agustín Lara (quien compuso en su honor "María Bonita) y Jorge Negrete.


María Félix tuvo una pasional relación con Jorge Negrete que terminó en matrimonio

La historia con el actor fue peculiar. De enemigos durante diez años pasaron al altar, pero su matrimonio duró apenas 14 meses, pues fue cortado de tajo por el deceso del actor.

“Durante diez años me detestaba parecía... porque no me dejé del ‘Charro Cantor’, creyó que las tenía ganadas conmigo y no era cierto. Fue mi enemigo diez años”, confesó María en una entrevista con Verónica Castro y Jacobo Zabludovsky.

No fueron esos los únicos amores de “La Doña”, con el banquero francés Alexander Berger estuvo 18 años, hasta que él falleció. Su último amor fue el pintor francés Antoine Tzapoff. Con él duró 19 años.


La muerte alcanzó a María el 8 de abril de 2002, mientras dormía.

Su deceso, sin embargo, no estuvo libre de cierta polémica. Uno de sus hermanos creía que la actriz había sido envenenada y logró que exhumaran el cuerpo meses después.

No se encontraron evidencias de crimeb. María Félix, "La Doña", murió por causas naturales a los 88 años.

Fue el final de la actriz para quien no era suficiente ser sólo bonita.

“Nunca creí que algún día provocaría lo que hoy provoco. Ser la Doña es como un sueño”, confesó.

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