SANTO DOMINGO ESTE.- En lo que podría ser considerado como un día de mala suerte, un joven que era perseguido por la Policía Nacional, luego de ser baleado en un tiroteo en la calle 42 del barrio Capotillo, fue apresado cuando pidió una “bola” precisamente a los agentes que estaban detrás de él.
Se trata de Alfonso Sánchez Peralta (Kinkín), de 22 años, a quien desconocidos dispararon la noche del sábado, próximo al Drink “La Roca” en el referido sector, hecho en el que también resultaron heridas Maritza Gómez, Yoryina Medina, Vanesa Perdomo, Alfonso Sánchez, Darlin Reyes y Ángela Alcántara.
Kinkin recibió las primeras atenciones en el hospital Moscoso Puello, del ensanche Luperón desde donde fue referido al Darío Contreras
Antes de ser apresado por los agentes de la Policía Nacional, Kinkín era buscado por agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICOM), quienes se presentaron a la sala de emergencias del Hospital Doctor Darío Contreras
Kinkin fue llevado temprano al Darío Contreras luego de recibir las primeras atenciones en el Hospital Francisco Moscoso Puello.pero no tenía con qué volver a su casa.
Se sentó bajo una mata de caoba, lugar donde empezó a recabar dinero para pagar el pasaje de un vehículo que lo llevara de vuelta a casa, pero encontró poca ayuda por tratase de un lugar donde las personas afectadas acuden con poco dinero.
Sin embargo, en el lugar estaban Darío Mañón y Víctor Rivera, del Departamento de Relaciones Públicas, quienes cargaron con Kinkín hasta la carpa de prensa dónde le brindaron agua fría, café caliente y comenzaron a gestionarle un taxi para mandarlo a su casa.
Cuando esperaban la llegada del taxi, pasaron los agentes del Dicrim, quienes momentos antes penetraron en las salas de emergencia en busca de Kinkín.
El joven, al ver los dos vehículos del equipo policial pasar a su lado, y tratando de volver a casa lo más rápido posible, le pidió una “bola”, pero nunca imaginó que eran los agentes que los buscaban para detenerlo.
No era su mejor día, ya que se trataba precisamente de esos agentes, quienes de inmediato identificaron a su presa: “Pero Kinkín, a ti es que estamos buscando”, le dijo uno de los policías.
“Me van a llevar a casa”, le dijo.
-“Sí, pero primero vamos al Palacio de la Policía Nacional para que nos explique algo”, le rispotó uno de los agentes.
.-Sí, pero no tengo como volver a casa, insistió Kinkín.
-No te preocupe, de allá te mandamos, le dijo uno de los policías.
De inmediato, uno de los policías ayudó al joven baleado a subir en la parte trasera de la unidad camuflagiada de los policías que actúan de civil o vestidos de azul con chalecos antibalas.
No se sabe lo que pasó luego porque la Policía Nacional no ha dicho nada del caso. Pero una cosa es segura, Kinkin fue dejado detenido por los agentes de la institución del orden público.