Santo Domingo, RD. El padre de la Patria Juan Pablo Duarte demostró ser una persona desprendida, cuando la pidió a su familia, mientras estaba exiliado en Curazao, aportar toda su herencia económica heredada de su padre a los trinitarios para contribuir a la fundación de la República liberándono del dominio haitiano.

Con esta acción Duarte demuestra que no fue una persona irresponsable como lo ha acusado el periodista Alvaro Arvelo 

Compartimos íntegra esta historia de Duarte publicada en el periódico Vanguardia del Pueblo bajo la firma del periodista Héctor Tineo.

Duarte pide a su familia aportar a trinitarios la herencia de su padre
 

Héctor Tineo

CURAZAO, el 4 de febrero de 1844, Juan Pablo Duarte, exiliado en Curazao, escribió una carta a su familia en la que le pidió vender los bienes que les dejó su padre Juan José Duarte, para poner los recursos a disposición de los trinitarios para contribuir a la fundación de la República Dominicana.

En el año 1843 Juan Pablo Duarte tuvo que salir al exilio, pero desde Curazao se mantuvo entregado a la causa patriótica.

Su padre murió cuando él se encontraba en Curazao, pero el hecho en lugar de desanimarlo, lo estimuló a seguir adelante para retornar a honrar los restos de su progenitor.

Desde Curazao ordenó a su familia vender los bienes que recibió en heredad para ponerlos a la disposición de la causa de la independencia. El objetivo se logró el 27 de febrero de 1844, cuando fue proclamada la República Dominicana.

Duarte regresó luego de proclamada la República, pero no buscó reconocimiento como premio por su obra. Sin embargo, al poco tiempo fue traicionado por los conservadores que tomaron el control político de la naciente República.