Redacción Internacional.- Las personas que ingresen a los Estados Unidos no pueden tener un trabajo, casarse o asistir a una escuela, por lo menos en un período de tres meses, según las nuevas reglas del gobierno de ese pais, que son parte de una iniciativa de la administración de Trump para tomar medidas más enérgicas en contra de la inmigración ilegal.

Las personas deben ceñirse estrictamente a lo declarado en la entrevista con un funcionario consular al solicitar la visa, porque si en ese tiempo hacen algo que no mencionaron, como casarse como con un ciudadano estadounidense, asistir a la escuela o tener un trabajo, el gobierno norteamericano supondrá que mintieron de forma deliberada, lo expulsará del país quitándole la visa.

Estas nuevas herramientos le han sido otorgada a los funcionarios migratorios y consulares por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con los que pueden negarle negarle la entrada a ciudadanos extranjeros que deseen ingresar a ese país o para expulsarlos si ya están dentro del mismo.

En un cable enviado a las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo, el secretario de Estado, Rex Tillerson mencionó que aquellos que soliciten una visa para entrar a territorio estadounidense deben ceñirse, durante al menos tres meses, a los planes que informaron a las autoridades migratorias.

Esto complicaría, si no es que imposibilitaría, la renovación de su visa, la obtención de una nueva o el cambio de estatus. Además, si siguieran en Estados Unidos, estos visitantes serían candidatos al proceso de deportación.

Los cambios de planes que ocurran después de tres meses también podrían generar problemas pero no se presumirá que son el resultado de una “tergiversación deliberada”, según el cable.

Anteriormente, un cambio de planes solo era considerado una tergiversación si sucedía durante el primer mes después de que una persona ingresara al país.

“Si alguien viene a Estados Unidos como turista, se enamora y se casa dentro de los primeros 90 días de su estancia en el país y después solicita una tarjeta de residencia, se le negará la solicitud”, señaló Diane Rish, directora adjunta de relaciones gubernamentales de la Asociación de Abogados de Inmigración Americana.

“Es un cambio significativo en las políticas”.

En 2016, Estados Unidos emitió más de diez millones de visas, lo cual sirvió para apoyar a la industria turística.

La nueva regla no se pondrá en práctica para ciudadanos de 38 países, principalmente de Europa y naciones aliadas como Australia, Nueva Zelanda y Japón, que no necesitan una visa o un plan explícito de viaje, negocios o educativo antes de ingresar al territorio estadounidense.

Sin embargo, la mayoría de las personas que provienen de Medio Oriente, África y una gran parte de Asia necesitan visa, y las decisiones consulares sobre quiénes obtienen el preciado documento son algunas de las fuentes de tensión más graves entre Estados Unidos y estas naciones. En algunos países, cientos de personas hacen filas en las embajadas y los consulados estadounidenses para solicitar una visa.

Los ciudadanos de seis países mayoritariamente musulmanes a quienes se les ha prohibido la entrada a Estados Unidos mediante una orden que la Suprema Corte permitió que entrara en vigor de manera parcial en junio no se verán afectados porque no pueden recibir una visa casi bajo ninguna circunstancia.

Las nuevas reglas son parte de una iniciativa de la administración de Trump para tomar medidas más enérgicas no solo en contra de la inmigración ilegal, sino también para reforzar las restricciones en el caso de la inmigración legal.

A principios de este mes, el presidente Donald Trump se dispuso a terminar con un programa de la época de Obama que protegía de la deportación a cerca de 800.000 jóvenes adultos que llegaron a Estados Unidos de forma ilegal cuando eran niños, y recurrió al congreso para que este buscara la manera de darle continuidad a su iniciativa.