Un residente de Redondo Beach, en California, Estados Unidos, propició un tremendo dolor de cabeza a las autoridades después de que el municipio talara el árbol de su calle que cuidó durante 30 años.
El hombre se define como un “arbolista”.
Esta singular historia comenzó hace tres años, después de que las autoridades del ayuntamiento decidieran desraizar a Clyde, como lo llamaba a su árbol.
No contentos, los ediles obligaron al arbolista pagar por la tala y la reparación de la historia.
Siente meses después de que fuera sancionado por la alcaldía, el enfadado hombre plantó 127 secuoyas en los parques y plazas de la ciudad, también frente al edificio municipal. Hoy, más de dos años después, cada árbol posee al menos 10 metros de diámetro en raíces.
El arbolista estima que el municipio tendría que gastar unos 150mil dólares en caso de que quiera derribarlos.
Fuente:Fuente: larepublica.pe