César Sánchez pide que restituyan su nombre
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Buenas noches, señor magistrado:
Estoy completamente satisfecho con las exposiciones de mi defensa técnica. Pienso que cubrieron la totalidad de lo que se necesita para esta etapa del proceso. Sólo quiero agregar lo siguiente:
A las 6 y 15 minutos de la mañana del día lunes 29 de mayo, cuando un tropel al servicio de la represión entró a mi casa, como dijera Ortega y Gasset, yo me sentí como una masa de carne (reconozco que ya en el interior de mi casa actuaron correctamente).
Pero me sentí, como dijo Ortega y Gasset, como una masa de carne.
Señor magistrado: a usted le voy a pedir un favor: que me ayude a recuperar mi nombre, porque esa masa de carne tiene necesariamente, quizás a partir de hoy, y su decisión, de nuevo la oportunidad de llamarse César
Domingo Sánchez Torres, porque quien le habla todavía no lo es.
Me quitaron el César, el Domingo, el Sánchez y el Torres que me pusieron mi mamá y mi papá, que no me lo puse yo.
¿Yo tengo arraigo? Aquí se dijo algo, quizás muy poco, por cierto, en términos monetarios, pero enorme, que llega hasta las antípodas, en términos de valores: Tengo la mejor esposa, con la que me conozco desde que éramos niños.
Los mejores hijos, que son tres. Y los mejores nietos, que son cinco. Ese es ya mi arraigo, hasta que ustedes y la justicia no me devuelvan el resto de mi arraigo, seguiré siendo una masa de carne.
Aquí, el ministerio Público, la Justicia..., no sé, no conozco bien las estructuras del poder judicial, me tienen que devolver mi nombre. Porque han cometido un atropello que, como decía Santa Teresa, me ha llegado hasta donde más duele.
Y hoy, según escuché la participación y las intervenciones, me di cuenta de que hay una esperanza de una posibilidad, tengo una oportunidad de que usted me ayude a reivindicar mi nombre.
Porque es verdad que yo estaba en una lista, pero esa lista se hizo en el decreto que me nombraron en el año 2000 administrador de la CDE. Quien me puso en la lista a mi se llama Hipólito Mejía, no ese señor que envió listas de nombres aquí.
Porque no hay manera, no la hay, no hay manera de demostrar que César Sánchez utilice un centavo que no sea de su trabajo: Nunca lo he hecho, y nunca lo haré. No lo van a poder demostrar, porque no es posible, y lo imposible no se demuestra.
Magistrado, estaré siempre disponible, porque siempre lo he estado, al mandato, al llamamientos suyo, en el momento en que sea requerido.
Muchas gracias.