Mosul, Iraq (CNN) - El sonido de un vehÃculo blindado se extiende alrededor de un hospital de campaña, a pocos kilómetros de la lÃnea de frente actual en Mosul occidental. Una lánguida adolescente es sacada de allÃ. Un anciano se encuentra completamente en shock, incapaz de pronunciar alguna palabra, y es llevado hacia una cama. Una mujer que lucha por respirar recibe oxÃgeno rápidamente.
Mariam Salim, de 10 años, y su hermana mayor, Ina'am, están siendo atendidas por heridas en la espalda. "Mis padres están bajo los escombros, mi (otra) hermana está muerta. Yo la vÃ", murmura Ina'am mientras sus labios tiemblan.
Cuando la familia estaba tratando de huir, cuentan las dos niñas, un mortero golpeó su casa y la derrumbó. El resto de la familia está enterrado bajo los escombros.
"Se han ido, se han ido", nos dice Mariam. "Mi madre, padre, hermana, hermano".
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Mariam se inclina para quitarle el antiséptico Betadine a su hermana del rostro. Tal vez no ha asimilado lo que acaba de decir o quizás simplemente necesita concentrarse en algo, una distracción ante la pérdida que ella aún no puede comprender. 1 de 7 | Mairam Salim de 10 años llora mientras es atendida en una clÃnica provisional al oeste de Mosul. Estaba tratando de huir con sus familiares este 4 de junio, cuando su casa colapsó a raÃz de una explosión. La mayorÃa de su familia está enterrada bajo los escombros de lo que era su hogar. 2 de 7 | Los hermanos Salim: de izquierda a derecha aparecen Mariam, Ina'am y Shamil Salim. Los tres pudieron salir de su casa cuando se derrumbó. Bajo los escombros murieron un hermano, una hermana y sus dos padres. Las fuerzas de seguridad iraquÃes no pueden llegar a la casa porque todavÃa está bajo control de ISIS. 3 de 7 | Un hombre iraquà grita que ISIS mató a su hijo, cuando éste intentó escapar del barrio de Zinjili en el oeste de Mosul hacia una zona controlada por el gobierno. ISIS tomó el control de Mosul –la ciudad más grande de Irak– en junio de 2014. La operación para recuperarla comenzó en octubre de 2016 y aún continúa. 4 de 7 | Salim Sa'ed sonrÃe y abraza a su vecino el 4 de junio de 2017, después de que los dos pudieran escapar del barrio Zinjili, una de las pocas zonas que aún está bajo el control de ISIS en el oeste de Mosul. 5 de 7 | Después de años viviendo bajo el control de ISIS, los civiles iraquÃes escapan de la feroz batalla que se produce en el barrio de Zinjili, al oeste de Mosul, uno de los pocos distritos todavÃa bajo el poder de ISIS. La gente que pasó al lado de un equipo de CNN aseguró que desde que empezó la operación para recuperar a Mosul de ISIS, en octubre de 2016, la comida ha sido cada vez más escasa. Algunos dijeron que han estado alimentándose únicamente con sopa hecha sólo de agua y harina. 6 de 7 | Civiles iraquÃes huyen de la feroz batalla que se libra en el barrio de Zinjili, al oeste de Mosul, el 4 de junio de 2017. Cuando estas mujeres pasaron las fuerzas de seguridad iraquÃes, la mujer del hiyab naranja gritó: "¿Dónde estuvieron durante los últimos tres años?â€. 7 de 7 | Dave Eubank, de la organización de voluntarios "Free Burma Rangersâ€, lleva a una niña a un lugar seguro después de encontrarla escondida bajo el hiyab de su madre muerta. Estuvo allà durante dos dÃas. La niña fue rescatada en el oeste de Mosul, mientras habÃa fuego abierto en la zona. Foto cortesÃa de Free Burma Rangers (www.freeburmarangers.org/)
Su dolor parece venir por oleadas. Cuando sus ojos se llenan de lágrimas todo el cuerpo le tiembla, pero rápidamente empieza a hacer preguntas de manera furiosa. Le grita a un hermano que logró sobrevivir: "¡Estábamos tratando de alcanzarte!". Acto seguido se da la vuelta y llena de calma le limpia el rostro a Ina'am.
El barrio de estos hermanos aún está bajo control de ISIS, aunque las fuerzas iraquÃes están muy cerca. Pero esas fuerzas no pudieron llegar a la casa ni alcanzar a los familiares atrapados bajo los escombros. Los Salim se aferran a la esperanza de que tal vez sus padres y su hermano menor todavÃa sigan vivos de alguna manera.
Nos acercamos a la lÃnea de frente. Las columnas de humo se elevan, las explosiones retumban en la distancia. Los objetivos son combatientes de ISIS, pero con cada explosión viene la realidad de que en los hogares y calles golpeados –sea por la acción de los ataques aéreos, de artillerÃa o por las bombas de los yihadistas– hay civiles escondidos bajo escaleras, en sótanos. Los niños gritan y los padres pueden hacer muy poco para protegerlos.
Momentos antes, un comandante iraquà visiblemente molesto nos habÃa contado sobre los cadáveres que sacaron debajo de los escombros en un barrio. Una madre todavÃa acunaba a su bebé.
¿Dónde han estado durante los últimos tres años? FAVE.player({ configs: { adsection: "cnnespanol.cnn.com_world_inpage", autostart: false, markupId: "fave-video2", video: "spanish\/2017\/05\/29\/cnnee-pkg-olivarria-mosul-la-batalla-final-y-sus-desafios.cnn" } });
Tropezando a través de las calles repletas de escombros, pasando por los edificios vÃctimas de explosiones y las carrocerÃas de vehÃculos quemados, los que sobrevivieron se dirigen hacia donde están las fuerzas iraquÃes. Esta clase de escape ocurre muy raramente antes de los movimientos de las tropas de Bagdad contra los combatientes de ISIS. Los yihadistas ejecutan a cualquier persona que intente huir cuando no están ocupados en el combate.
Los sobrevivientes llegan sin aliento, con voces temblorosas, apenas pronunciando frases sencillas que apenas abarcan pequeños detalles de lo que han vivido.
"¿Dónde han estado durante los últimos tres años?", le grita una mujer a las tropas iraquÃes.
"Hace 20 dÃas intentamos escapar, ellos (los combatientes de ISIS) lo atraparon, le dispararon cuatro veces en la cabeza", se lamenta un hombre entre sollozos. "Mi hermano".
Hay dolor profundo, rabia... También hay alivio.
A medida que ISIS está siendo reducido a un territorio aún más pequeño (un puñado de barrios y la ciudad vieja de Mosul), los civiles que permanecen como rehenes se están quedando sin comida.
Umm Abed tiene una familia de 11 miembros.
"Estábamos comiendo harina y agua", asegura ella. Sólo alcanza para alimentar a los niños, para aliviar sus dolores de hambre. Ella y su marido no probaron comida durante cuatro dÃas.
Un miembro de las fuerzas iraquÃes toma posición en un ataque contra ISIS en Mosul. (Crédito: KARIM SAHIB/AFP/Getty Images)
También en la lÃnea del frente hay un hospital de campaña atendido por el exsoldado de Fuerzas Especiales estadounidense Dave Eubank y su equipo, junto a la ONG Free Burma Rangers. Apenas unos dÃas antes acudieron a una llamada de una de las unidades iraquÃes.
"Dijeron que iban a llegar civiles, muchos (de ellos) heridos por disparos. Llegamos allà y un hombre que llegó llorando desconsoladamente nos dijo: 'Mi hija fue fusilada delante mÃa, le volaron la cabeza'", recordó Eubank.
El campo estaba lleno de docenas de cuerpos masacrados por los combatientes de ISIS mientras trataban de huir. Hombres, mujeres, jóvenes, viejos. A los niños les disparaban en la cara.
Trece cuerpos... y luego, movimiento
"Vimos estos 13 cuerpos y luego observamos un movimiento. Aquà están, mira contra la pared, todos estos son personas muertas", insistió Eubank. Nos muestra una foto en el teléfono.
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Después de que la imagen fue tomada, aparece un signo de vida, y el esfuerzo para salvarla es rápido. Un hombre está vivo, mueve su brazo. Una pequeña niña se oculta debajo de un hiyab negro. Su madre lleva muerta dos dÃas. La niña se escondió detrás del cadáver de su madre.
Las fuerzas estadounidenses que apoyan a los iraquÃes con medios aéreos sueltan una cortina de humo, usando un tanque iraquà para cubrir a Eubank y a otros que se mueven lo más cerca que pueden.
"Llegamos y luego el humo se desvaneció", narró luego Eubank. "Y entonces ISIS los ataca y la gente allà nos dice algo asà como "¡vengan! ¡vengan!", y la niña sale del hiyab de su madre muerta y nos ve mientras el tanque está disparando, ¿sabes?".
"Llamé a los estadounidenses y les dije: 'por favor, mándenme de nuevo el humo'. Los iraquÃes ya están en esto, asà que los estadounidenses dejaron caer esta perfecta cortina de humo con la que pude correr y atraparla. "Ella gritaba, no querÃa dejar a su madre, nadie sabe su nombre, todavÃa no ha dicho una palabra". A la mañana siguiente, dijo Eubank, otro hombre logró escapar y les contó de otros que aún estaban vivos.
Detalle de un ataque aéreo contra posiciones de ISIS en Mosul. (Crédito: KARIM SAHIB/AFP/Getty Images)
"Con un valiente soldado iraquÃ, cruzamos la carretera, ISIS está muy cerca de nosotros y podemos escucharlos hablar. Gateamos, encontramos una chica en la calle, le arrojamos una cuerda y la agarró. Ella tenÃa tres dÃas sin dormir, sin beber agua y estaba herida". Lograron arrastrarla con seguridad sobre los escombros y las rocas.
La profundidad del sufrimiento aquà es imposible de articular. "Es el infierno", dijo una anciana en una silla de ruedas. Un infierno que ni siquiera podemos empezar a imaginar.
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La vida bajo el dominio de ISIS ha tenido un sello de brutalidad incomprensible, con ejecuciones públicas, decapitaciones, currÃculos escolares en los que se enseñaba a matar, los niqabs negros obligatorios y la barba larga. Fumar, los teléfonos celulares y la televisión satelital estaban prohibidos. Todo esto durante tres años, seguido por los incesantes bombardeos, el miedo y el hambre.
La gente aquà lo ha perdido casi todo. No hay antecedentes para esta guerra, nadie ha luchado contra un enemigo como ISIS, que mantiene a civiles como rehenes en este denso campo de batalla urbano. No hay palabras para consolar a los que sobreviven. Sólo el sofocante e interminable dolor.
Moayad al Ameen, de CNN, contribuyó a este artÃculo