(CNN) - Los viajes largos en tren son inevitablemente románticos. Se trata de la travesÃa. El destino es irrelevante y la distancia se convierte en un aliado.
Todo ello hace que viajar en el Belmond Andean Explorer sea muy emocionante.
Cruzando la espina dorsal de los Andes peruanos, a más de 3.650 metros del nivel del mar, entre las ciudades de Cusco, Puno y Arequipa, por tres dÃas y 734 kilómetros para un solo trayecto, este es el primer tren de lujo de Suramérica.
Es la versión del Nuevo Mundo del Orient Express en Europa, aventura y champaña en el techo del mundo. 1 de 20 | El Belmond Andean Explorer es la versión suramericana del Orient Express y lleva a los viajeros por toda la espina dorsal de los Andes peruanos, entre las ciudades de Cusco, Puno y Arequipa. Recorre esta galerÃa para ver cómo es viajar en el único tren de lujo de Suramérica. 2 de 20 | El tren tiene 24 habitaciones y un vagón al aire libre de observación. En total, tiene 16 vagones. Y pasa por algunos de los lugares más espectaculares de Peru, como las montañas de La Raya (en la foto). 3 de 20 | El Cañón del Colca es el segundo más grande del mundo, de más de 4.200 metros de altura, casi el doble de la altura que el Gran Cañón. 4 de 20 | En el recorrido en el tren de lujo, que dura tres dÃas, se pueden observar cóndores, las aves voladoras más grandes del planeta, hoy en vÃa de extinción. 5 de 20 | El Belmond Andean Explorer tiene un salón lounge, un bar y dos restaurantes, supervisados por el famoso chef peruano Diego Muñoz, quien fusiona recetas locales con comidas internacionales. 6 de 20 | Al llegar a la isla Taquile, en el Lago Titicaca, los viajeros son recibidos por bailarines quechuas. 7 de 20 | A 3.810 metros de altura, el Titicaca es el lago navegable más alto del mundo. 8 de 20 | La isla de Taquile y el Lago Titicaca pueden ser visitados en una excursión de un dÃa completo, cuando el tren de lujo se detiene en la ciudad de Puno. 9 de 20 | Son las islas flotantes las que hacen del Lago Titicaca algo único. Como si formaran una ciudad en medio del lago, las islas albergan a miles de personas que viven sobre unas plataformas hechas enteramente de cañas de totora. 10 de 20 | En una especie de tour pedagógico, los viajeros del Belmond Andean Explorer pueden aprender de las comunidades locales cómo construyen sus casas, cómo tejen y hasta cómo cazan para conseguir alimentos. 11 de 20 | Las montañas del valle de La Raya son el punto más alto de la travesÃa, a 4.267 metros de altura. 12 de 20 | Desde La Raya el tren pasa por ruinas Incas a lo largo del rÃo Urubamba, como Ollantaytambo y la región del Valle Sagrado. 13 de 20 | Pisac, en el Valle Sagrado, es conocida por su mercado de coloridas artesanÃas. 14 de 20 | Antes de que los españoles llegaran a Cusco, hacia 1530, Cusco era la capital del Imperio Inca y su genialidad está por todas partes. 15 de 20 | Desde Cusco, caminando por una pendiente se llega a la ciudadela Sacsayhuaman. Hecha de enormes bloques de piedra caliza, es una de las estructuras más grandes de su tipo que se hayan hecho en el mundo. 16 de 20 | Cusco también es la puerta de entrada a Machu Picchu y el Valle Sagrado: terrazas Incas que cortan la ladera de una montaña, templos en ruinas en medio de la vegetación, por todas partes colores más brillantes que los de un manto Inca. 17 de 20 | El tren de lujo Belmond Andean Explorer es un trasplante de una antigua lÃnea de lujo en Australia; fue renovado por completo y evoca una vieja época de exploración. En la foto, el vagón de observación. 18 de 20 | El tren está lleno de detalles de época por todas partes: como filigrana de plata pulida en las paredes y hasta un piano de cola. 19 de 20 | En la noche, los viajeros se divierten con una banda de música local. 20 de 20 | Sus elegantes habitaciones son como apartamentos Art Deco en miniatura y tienen ventanas idÃlicas para ver pasar el mundo durante el recorrido.
Todos a bordo
El tren mismo, un trasplante de una antigua lÃnea de lujo en Australia que fue renovado por completo, evoca una vieja época de exploración.
Sus elegantes habitaciones, como apartamentos Art Deco en miniatura, tienen ventanas idÃlicas para ver pasar el mundo durante el recorrido.
Y los detalles de época están por todas partes: filigrana de plata pulida en las paredes, un piano de cola, rieles de hierro fundido (que puedes ver desde el vagón de observación al aire libre, ideal para relajarte y sentir la brisa de los Andes).
Pero también está lleno de encanto latino: textiles hechos a mano en brillantes patrones Incas, una banda local que se nos une en la última noche y nos pone a bailar bajo las estrellas.
Asà como sus 24 habitaciones y su vagón de observación, el tren de 16 vagones también tiene un salón lounge, un bar y dos restaurantes, supervisados por el famoso chef peruano Diego Muñoz.
El plan, para finales de este año, es adecuar un vagón como spa.
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Cañón del Colca
Hay varias posibilidades distintas para el viaje. Mi plan fue abordar el tren a las afueras de Arequipa, su estación más al sur, y comenzar a escalar gradualmente los Andes, antes de volver a bajar para llegar a Cusco, en el norte, en una travesÃa que en total dura tres dÃas.
Pero antes de embarcarme no pude resistirme a hacer una parada muy importante.
El Valle del Colca.
A tres horas de camino por carretera desde Arequipa está el Cañón del Colca, el segundo más grande del mundo, de más de 4.200 metros de altura, casi el doble que el Gran Cañón. Es un espectáculo imperdible.
Lago Titicaca
Al dÃa siguiente me embarqué en las afueras de Arequipa, una ciudad con tres volcanes cubiertos de hielo a 5.500 metros de altura, para dirigirme a Puno, 305 kilómetros al este.
Pasamos a varios pastores con sus rebaños de alpacas, a niños que nos saludaban desde sus pueblos y cuevas con pinturas de más de 6.000 años de antigüedad. Vimos el atardecer en la laguna Lagunillas, mientras el chef nos preparaba un ceviche.
En la noche llegamos al Lago Titicaca, a 3.810 metros de altura, el lago navegable más alto del mundo. Al final del dÃa tomamos un bote para ir a la isla de Taquile, donde nos recibió una tradicional comunidad quechua.
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Las islas flotantes son la principal atracción del Lago Titicaca.
Son las islas flotantes las que hacen del Lago Titicaca algo único.
Como si fueran una ciudad completa en medio del lago, las islas albergan a miles de personas que viven sobre unas plataformas hechas enteramente de cañas de totora.
La comunidad Uros que visitamos tienen su propia guarderÃa flotante e incluso su campo de fútbol.
La Raya
Dejamos el Lago Titicaca, bajo una noche estrellada en los Andes, y nos despertamos en otro mundo. Las montañas del valle de La Raya son el punto más alto de la travesÃa, a 4.267 metros de altura. De faldas verdes se va a riscos oscuros.
Desde allà descendemos unos 160 kilómetros, pasamos las poco visitadas ruinas Incas de Raqchi y atravesamos el rÃo Urubamba, flanqueado por fértiles campos de maÃz y quÃnua morada.
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Cusco
Antes de que los españoles llegaran a Cusco, hacia 1530, Cusco era la capital del Imperio Inca y su genialidad está por todas partes.
Hay antiguos muros de piedras escarpadas que fueron alisadas y forman una especie de rompecabezas gigante que sirve de protección contra terremotos.
Las fuentes y los canales de agua que construyeron los Incas todavÃa funcionan hoy.
Los tejados de las casas de la ciudad vieja de Cusco.
Caminando por una pendiente se llega a la ciudadela Sacsayhuaman. Hecha de enormes bloques de piedra caliza que rodean la ciudad, es una de las estructuras más grandes de su tipo que se hayan hecho en el mundo.
Machu Picchu y más allá
Cusco también es la puerta de Machu Picchu y el Valle Sagrado: terrazas Incas que cortan la ladera de una montaña, templos en ruinas en medio de la vegetación, por todas partes colores más brillantes que los de un manto Inca.
Quise acelerar el paso para llegar al próximo sitio pero de repente me acordé: se trata de la travesÃa, no del destino, de la champaña y la aventura en el techo del mundo.
Tal vez solo salte de nuevo a bordo del tren más lujoso de Suramérica y siga disfrutando del recorrido.
Aaron Millar es autor de 50 grandes maravillas del mundo.Â