(CNNMoney) - Mientras Estados Unidos y Europa parecen estar precipitándose hacia una ruptura desordenada, China, por su parte, está listo para abalanzarse.
Beijing se encuentra en una posición privilegiada para sacar provecho de las grandes fisuras polÃticas que han surgido entre Europa y el gobierno del presidente Donald Trump sobre el clima, el comercio y la defensa.
La nueva dinámica se desplegará completamente este jueves en Bruselas, cuando el primer ministro chino, Li Keqiang se reúne con sus homólogos de la Unión Europea en la cumbre anual UE-China. Horas más tarde, se espera que Trump anuncie la retirada de EE.UU. del acuerdo climático de ParÃs.
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"Si la paz y la prosperidad son el objeto del orden económico mundial, la administración Trump no ofrece ninguna a los europeos", escribieron analistas de High Frequency Economics, una firma de investigación. "Un nuevo eje de poder, basado en el poder económico, se formará entre Europa y China, si EE.UU. sigue eludiendo su papel como lÃder mundial".
Beijing parece estar mordiéndose las uñas y solicitó adelantar la cumbre para junio.
Sin embargo, una relación más estrecha entre las dos gigantes economÃas gigantes es más fácil de decir que de hacer. Existen grandes dudas sobre la compatibilidad de los sistemas económicos promovidos por Europa y China, asà como diferencias importantes en puntos crÃticos, incluyendo los derechos humanos.
Rutas comerciales asimétricas
Tanto a Europa como a China les perturba la posición de confrontación de Trump sobre comercio.
Con Estados Unidos alimentando los temores proteccionistas, Bruselas y Beijing están abogando por el libre comercio. Pero eso no significa que estén en la misma página.
El presidente de China, Xi Jinping, se llamó a sà mismo un defensor de la globalización, pronunciando un discurso en Davos y ejerciendo de anfitrión de una cumbre internacional sobre el gran plan de China para fomentar un mayor comercio.
Pero la  iniciativa de Xi de "One Belt, One Road", que para algunos crÃticos es un proyecto neocolonial con China en su núcleo, ha provocado recelo en Europa.
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Algunos grandes lÃderes europeos estuvieron ausentes en la cumbre en Beijing en mayo, centrada en el plan, y un grupo de presión clave expresó dudas públicamente.
"El comercio debe fluir en ambas direcciones para hacer que las nuevas rutas comerciales sean tanto económicamente viables como polÃticamente aceptables para los paÃses extranjeros por los que pasarán", escribió Jorge Wuttke, presidente de la Cámara de Comercio de la UE en China en ese momento, en una artÃculo de opinión para el Financial Times.
Dijo que por cada cinco trenes completos de carga que salen de la ciudad china de Chongqing para Alemania cada semana, sólo uno vuelve repleto.
DisputasÂ
Bruselas y Beijing también han tenido sus disputas comerciales.
El ejemplo más reciente se produjo en mayo, cuando Europa impuso un arancel especial antidumping sobre tuberÃas de acero y hierro importados de China. Fue una de las decenas de medidas similares impuestas en los últimos.
Las compañÃas chinas, muchas de ellas propiedad del Estado, están acusados ​​de dumping -vender por debajo de los precios de producción- en el mercado de acero.
Beijing, por su parte, tiene otras prioridades: mantiene fábricas de acero que funcionan a pleno rendimiento porque mantienen a millones de trabajadores en puestos de trabajo bien remunerados.
Pero también hay un costo: los sindicatos y los polÃticos en el corazón industrial de Europa -Alemania, Bélgica y el norte de Italia- se quejan amargamente de las prácticas comerciales de China.
Una nueva era
Sin embargo, hay áreas en las que Europa y China deben ser capaces de encontrar un terreno común. El clima es un buen ejemplo.
El Financial Times informó el miércoles que Beijing y Bruselas acordaron antes de la cumbre acelerar lo que ellos llaman el cambio "irreversible" de los combustibles fósiles.
Al mismo tiempo, se espera que la decisión de Trump de retirar a EE.UU. del acuerdo de ParÃs refuerce la cooperación entre China y Europa.
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"Esta es la base para un cambio radical en el poder global", dijeron analistas de High Frequency Economics. "Cuidado".