Lo único que quedó de Maria Chindamo cuando desapareció hace un año, el 6 de mayo de 2016, fue su auto manchado de sangre, las llaves de su casa y su bolso.
Vivía en Laureana di Borrello, un pueblo de 5 mil habitantes cerca de Reggio Calabria, en el sur de Italia, una zona donde el poder de la 'ndrangheta, la mafia local, alcanza todos los niveles de la sociedad.
Tras la desaparición de Maria, la fiscalía de la vecina ciudad de Vibo Valentia comenzó una intensa búsqueda, barajando las hipótesis de secuestro y homicidio.
Los investigadores no descartan la responsabilidad de la criminalidad local. Chindamo, madre de tres hijos, había decidido dejar su trabajo como contadora para invertir en la compra de algunos terrenos y convertirse en empresaria. Es posible, según los investigadores, que su nueva actividad haya chocado con algún interés de la mafia.
Según Vincenzo, hermano de Chindamo, no hay que descartar ninguna posibilidad. "Quién sabe algo que hable", dijo en una entrevista con una revista italiana. "A los investigadores les dijo: no excluyan a la 'ndrangheta".
Pero hay otra hipótesis más inquietante que maneja la fiscalía: la desaparición de Chindamo podría ser una venganza vinculada al suicidio de su marido Ferdinando, quien se mató al no soportar el fracaso de su matrimonio.
Había sido Maria quien terminara la relación. Por eso los investigadores temen en una "venedetta", pero no mafiosa, sino por parte del círculo familiar del marido.
Dos indicios hacen pensar que el suicidio del ex marido podría ser el motivo del crimen: el hombre se había matado en el mismo lugar donde desapareció la mujer y, sobre todo, ocurrió exactamente el mismo día, aunque un año después, que el suicido de Ferdinando.
Los investigadores están seguros de algo: demasiadas coincidencias para que sea casual.