Nota del editor: Leslie Vinjamuri es asociada en Chatham House, donde se desempeña tanto en el Programa de Estados Unidos y las Américas, asà como en el consejo del instituto. También es profesora asociada en relaciones internacionales en la Universidad SOAS de Londres. Las opiniones en este artÃculo son las de la autora. Las opiniones expresadas aquà son de su propia responsabilidad.
(CNN) - Este fin de semana marca el final de los primeros 100Â dÃas del presidente Donald Trump en el cargo.
El perÃodo de la luna de miel se acabará oficialmente, y Trump lo terminará con el nivel más bajo de aprobación (44%, según una encuesta de CNN/ORC) de cualquier nuevo presidente elegido desde el comienzo de las encuestas modernas.
La mayor sorpresa para muchos al final de estos primeros 100 dÃas será el grado en que la presidencia de Trump ha sido normalizada. Para algunos, esto se justifica por el hecho de que pocas polÃticas estadounidenses han cambiado tan radicalmente como se temÃa y las instituciones internacionales permanecen intactas.
La agenda de "Estados Unidos Primero" de Trump no ha producido un cambio radical en los compromisos internacionales formales de la nación y se han materializado algunas de sus más incendiarias promesas de campaña.
Trump se comprometió a jugar de forma ruda con amigos y enemigos de Estados Unidos (pero no con Rusia) y eliminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al menos en su forma actual.
En lugar de eso, él (sin quererlo) ha tomado una lÃnea más dura sobre Rusia y ha subrayado el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. Ha renunciado a su compromiso de etiquetar a China como manipulador monetario y reafirmó el compromiso de su paÃs con una polÃtica de "Una China", prefiriendo trabajar con Beijing para contrarrestar la amenaza representada por el programa nuclear de Corea del Norte. Y ha reconocido la importancia de Japón y Corea del Sur, aliados clave de EE.UU. en el noreste de Asia. FAVE.player({ configs: { adsection: "cnnespanol.cnn.com_us_t1", autostart: false, markupId: "fave-video2", video: "spanish\/2017\/04\/27\/cnnee-perspectivas-intw-peso-trump-taxes-politics.cnn" } });
A pesar de su desprecio por los acuerdos comerciales multilaterales, aún tiene que renegociar el TLCAN, pero dice que lo hará.
Sin embargo, aún hay mucho en juego. La erosión de las normas, programas y prácticas diplomáticas fundamentales estadounidenses a nivel internacional está en marcha. En sólo tres meses, el presidente ha conseguido echar una sombra sobre Estados Unidos, planteando serias dudas sobre si este paÃs es el más apto para liderar al mundo libre. Los compromisos formales podrÃan parecer más o menos los mismos, al menos por ahora, pero cualquier persona que piense que los defectos de Trump son una cuestión de estilo y que no conllevan ninguna consecuencia, es probable que se decepcione.
La presidencia de Trump parece esperanzada en que la autoridad moral pueda sostenerse sólo por el duro poder. La propuesta de presupuesto de Trump busca aumentar el gasto militar y cortar (drásticamente) los fondos de los programas y redes que sustentan la influencia estadounidense mediante el ejercicio de la autoridad moral y el poder blando. Las inversiones en asistencia extranjera a largo plazo y en diplomacia internacional se están perdiendo.
Siria y Corea del Norte, los grandes desafÃos internacionales en los primeros 100 dÃas de Donald Trump en el poder.
Trump se basó exclusivamente en el poder duro para responder al uso de armas quÃmicas por parte del régimen del presidente sirio, Bashar al Assad. Los ataques contra una base aérea siria fueron la declaración más audaz de Trump en nombre de la moral internacional. Hasta el momento, esta ha sido su decisión más aplaudida en cuanto a polÃtica exterior. La maniobra militar fue apoyada por la mayorÃa de los estadounidenses. También contenÃa el elemento sorpresa. Pocos hubieran pensado que el primer uso espectacular del poder duro presidencial estarÃa dirigido a hacer cumplir una norma humanitaria internacional.
Pero este poder es costoso. Tiene riesgos, y deja la mayorÃa de los trabajos sin terminar. Al Assad puede o no cumplir lo establecido en la Convención sobre Armas QuÃmicas, y sus ataques contra civiles continúan como la misma guerra en Siria.
Los ataques quÃmicos de Al Assad han llevado a que se abra una brecha entre Rusia y Estados Unidos, haciendo aún más duro el diseñarle una solución polÃtica al conflicto. Abandonar los instrumentos de poder blando es un ejercicio de inutilidad para un presidente que busca reducir los compromisos de Estados Unidos mientras mantiene su influencia.
Ejercer la autoridad moral y el poder blando efectivamente requerirá que Trump piense cuidadosamente acerca de las palabras que elija. Esto será mucho pedir, pero la prueba está en el postre y Trump está recolectando una gran cantidad de evidencia para sugerir que sus palabras realmente importan.
Tras el referéndum turco, que le permitió a Recep Tayyip Erdogan apretar aún más los tornillos sobre la democracia en su paÃs, Trump se apresuró a felicitar al gobernante por su victoria. Cuando los monitores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) declararon que el referéndum tenÃa unos muy severos defectos, Trump no se retractó sobre sus puntos de vista.
Sólo dÃas después, lo que le pudo parecer a Trump como un ejercicio de simple conversación le ha resultado ser costoso. Este martes, TurquÃa lanzó un ataque contra las fuerzas anti-ISIS respaldadas por los kurdos en el norte de Siria. La llamada de felicitación de Trump no sirvió de mucho para domar al presidente turco. Incluso pudo haberlo animado. De cualquier manera, Erdogan no vio la necesidad de darle al presidente de Estados Unidos una advertencia anticipada de su acción militar.
En cuanto al liderazgo moral, sin embargo, pocos están haciendo fila para tomar el relevo de Estados Unidos. Cuando Al Assad lanzó sus ataques quÃmicos, no hubo otros contendientes dispuestos a responder. En cambio, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, apoyó los ataques estadounidenses, luego canceló su viaje a Moscú y decidió quedarse en casa, dejando que el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, maneje las tensiones con Rusia.
Algunos han promocionado a la canciller alemana, Angela Merkel, como posible reemplazo. En Davos, el presidente Xi Jinping posicionó a China como el principal impulsor de la globalización. Otros pueden ser escépticos. Y recientemente Japón se propuso relanzar la Asociación TranspacÃfica (TPP), incluso si hacerlo significa dejar atrás a Estados Unidos.
Pero ninguna de estas alternativas ofrece la misma combinación y promesa de un liderazgo de principios, colaboración y poder duro que el mundo ha llegado a esperar, incluso si un grado de hipocresÃa ha sido una parte necesaria en el camino.