(CNN) - Barcos de guerra y submarinos de Estados Unidos en movimiento. Corea del Norte realizando un ensayo de artillerÃa a gran escala. Washington y Pyongyang intercambiando una incendiaria retórica cada semana.
Con todo esto, es difÃcil saber si la guerra es inminente o si en realidad son solo tensiones crecientes en lo que el nuevo gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encuentra la manera de lidiar con el lÃder de Corea del Norte, Kim Jong Un.
Los reportes diarios sobre la frágil situación alimentan las preocupaciones sobre una guerra inminente. Sin embargo, ¿se llegó realmente a un punto de no retorno?
Tan sólo una chispa
La situación es un polvorÃn que podrÃa ser desencadenado por una pequeña chispa, temen los analistas.
"La verdadera cuestión ahora es que alguien cometa un error estúpido, porque cualquier tipo de escalada menor podrÃa salirse de las manos", dijo Bruce Bennett, analista de defensa de la RAND Corporation.
Sin embargo, incluso ante un error de cálculo, muchos expertos creen que la guerra no es inminente.
Si lo fuera, las fuerzas armadas de Estados Unidos estarÃan colocadas en lo que se conoce como Defcon 2, según Carl Schuster, profesor de la Universidad de Hawai y ex director de operaciones en Centro de Inteligencia Conjunto del Comando del PacÃfico de Estados Unidos.
Schuster dijo que el anuncio serÃa formal y público.
El ejército de Estados Unidos también se reforzarÃa dentro de sus fronteras y enviarÃa un segundo portaaviones al este de Asia, y los portaaviones no se mueven rápido.
El Comando del PacÃfico de Estados Unidos dijo que el grupo de ataque del portaaviones USS Carl Vinson llegará a la PenÃnsula de Corea a finales de abril, pero no ha anunciado ningún otro movimiento de portaaviones.
Schuster añadió que también es importante ver los movimientos de tanques y artillerÃa de Corea del Norte.
El masivo ensayo de artillerÃa del martes, que según un funcionario fue el mayor de la historia del paÃs, es una mala señal. Sin embargo, también habrÃa que considerar cuanto munición se trasladó para tal evento.
Schuster dijo que los norcoreanos probablemente moverÃan mucha más munición para una batalla, y esta serÃa visible con imágenes de satélite.
El factor Trump
Para complicar las cosas, la presidencia de Donald Trump ha dado paso a una nueva era de retórica dura y polÃtica arriesgada.
Trump y miembros clave de su gabinete han elevado recientemente la retórica, afirmando que "la era de la paciencia estratégica ha terminado" y "todas las opciones están sobre la mesa" cuando se trata de lidiar con el aislado Estado.
El presidente estadounidense está empujando a China, el aliado más importante de Pyongyang, a presionar económicamente a Corea del Norte con el fin de que abandone su programa nuclear.
El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, dijo que EE.UU. intenta reunir el apoyo de sus aliados y vecinos de Corea del Norte, entre ellos China, para tensar la cuerda.
La preocupación es que presionar más en coordinación con otros, estrategia empleada anteriormente, no cambiará las cosas. Corea del Norte normalmente responde a las sanciones con nuevos desafÃos.
Otros comentarios públicos de Trump tampoco ayudan. A menudo acude a Twitter para menospreciar o regañar a Pyongyang y recientemente dijo en una sala llena de periodistas que no cree que Kim sea "tan fuerte como dice que es".
Tong Zhao, investigador del Centro Carnegie Tsinghua para la PolÃtica Mundial, en Beijing, dijo que el comentario podrÃa provocar aún más a Corea del Norte.
"Ser llamado débil sólo les anima a aparecer más fuertes", dijo.
Lo que quiere Kim
Igualmente importante es la cuestión de lo que Kim está dispuesto a hacer.
A pesar de que ha sido retratado como joven e impulsivo, el deseo de armas nucleares de Corea del Norte tiene un propósito claro: asegurar su supervivencia.
"(Corea del Norte) cree que la única manera de disuadir a EE.UU. de atacarlos, y mantener el poder del régimen de Kim, es poseer armas nucleares", dijo Joe Bermudez, analista de 38 North, un grupo de seguimiento de Corea del Norte .
Bennett dijo que los lÃderes de Corea del Norte ven Estados como Libia y se preocupan de seguir el camino de Moammar Gadhafi si aceptan abandonar sus ambiciones nucleares.
"Él (Kim Jong Un) dirige un Estado al que generosamente se llama del tercer mundo en términos de economÃa. Y tiene que tener algo con lo que demostrar la fuerza de su liderazgo. Quiere la energÃa nuclear y quiere poder decir que está a la par de Estados Unidos por ella", agregó Bennett.
Preocupaciones de los vecinos
La tensión en curso ha dejado a los vecinos de Corea del Norte preparándose para lo peor.
Japón sostuvo sus primeros simulacros de evacuación mes pasado y sacó una guÃa sobre qué hacer en caso de ataque.
Los residentes de la capital surcoreana, Seúl, llevan a cabo simulacros una vez o dos veces al año, pero a menudo son ignorados. Corea del Sur publica orientaciones sobre qué hacer en caso de una emergencia o guerra, pero no está claro cuántas guÃas terminan en manos del público.
China ha tratado de jugar un rol de intermediario, proponiendo posibles acuerdos para apaciguar la situación. Hasta ahora, tanto Corea del Norte como Estados Unidos los rechazaron.
Evitar un conflicto a gran escala en la PenÃnsula Coreana es la meta principal de China. Beijing se preocupa por el costo de la guerra en términos de vida y material, pero también las consecuencias del final de Corea del Norte: el flujo de refugiados hacia China y una Corea unificada, aliada de Estados Unidos, con tropas estadounidenses en su frontera.
Los analistas dicen que todas las partes creen que una guerra convencional a gran escala serÃa devastadora y no servirÃa a los intereses de nadie.
Incidentes en el pasado reciente, incluyendo el hundimiento en 2010 de un buque de guerra de Corea del Sur y el bombardeo en una isla surcoreana en 2014, no condujeron a la guerra en la PenÃnsula coreana.