Un cuento de Fefita la Grande, contado por el periodista Joseph Cáceras en http://merengala.blogspot.com 

El grupo tenía previsto participar en un espectáculo artístico. Fefita abordó el autobus y se sentó en la cocina.

EN EL AUTOBUS. Fefita se fue a sentar en la “cocina” o sea la parte trasera y aunque era por la mañana, eso no le impidió "despalotar" una botella de Brugal.

El viaje se inició y Fefita iba de lo más tranquila dándose sus palos de Brugal en la cocina de la guagua.

Pero no hay gente en grupo más “cuerdera” que un músico. No era verdad que la iban a dejar tranquila en el viaje.

Uno que estaba sentado detrás del chofer voceó a todo pulmón: !Fefita!, cuántos carajitos te has tirado en éste viaje?

De inmediato, como si estuviera “sobada” se escuchó la respuesta de Fefita desde atrás:
!A ti solo, hijoetumalditamadre, mama...!

Indiscutiblemente, hay bates que salen rápido.

Por algo dicen que Fefita es un “tiguere con tetas”.