Las Aventuras de Fefita la Grande
Joseph Caceres/Merengala
Una de las figuras más emblemáticas del arte popular dominicano es sin duda alguna Fefita La Grande.
Apreciada por presidentes de la República y por toda la gente.
Pero no crean que ha sido fácil para Fefita lidiar en un medio machista y desplegar su desempeño como artista entre músicos y gente de la farándula donde hay un “tigueraje” que no cualquiera aguanta.
Pero con Fefita, aunque suene procaz, les salió “la tuza” aquella...
Para relatar algunas vivencias me remonto a los años ochenta, cuando José Tejeda organizaba El Carnaval del Merengue en Nueva York, el más grande espectáculo de merengue de todos los tiempos, que lo mismo se presentaba en Radio City Music Hall, Lincoln Center como en el Madison Square Garden.
En una ocasión en que la agrupación de Fefita viajó a Nueva York junto a otras orquestas que formaban parte de las atracciones del festival, los músicos fueron alojados en el desaparecido hotel Taff en la 151 y Broadway, donde ahora está el Michelangelo.
Después de la primera presentación en el Paramount del Madison, al día siguiente se había pautado una presentación del carnaval en Boston.
Todas las orquestas viajarían en autobuses hacia esa ciudad.
Un grupo de músicos de Wilfrido y Los Kenton se encontraban conversando en el lobby del hotel, en espera de la salida hacia Boston.
En eso pasó por el lado Fefita la Grande que también iba en el viaje .
La vieja Fefa iba “con el cura preso” y los músicos al ver eso se explotaron de la risa.
Fefita miró hacia atrás y cuando vió que era de ella que se reían les voceó: !Miren hijoesumalditamadre! De qué se ríen, coñazo!.
La imprecación retumbó en todo el ámbito y hasta los gringos que estaban en el “front desk” se asustaron sin saber ni comprender lo qué sucedia, mientras Fefita siguió su camino, inmutable, con su “cura preso”.
OTRA EN EL AUTOBUS. Ya en el autobús, Fefita se fue a sentar en la “cocina” o sea la parte trasera y aunque era por la mañana, eso no le impidió "despalotar" una botella de Brugal.
El viaje se inició y Fefita iba de lo más tranquila dándose sus palos de Brugal en la cocina de la guagua.
Pero no hay gente en grupo más “cuerdera” que un músico. No era verdad que la iban a dejar tranquila en el viaje.
Uno que estaba sentado detrás del chofer voceó a todo pulmón: !Fefita!, cuántos carajitos te has tirado en éste viaje?
De inmediato, como si estuviera “sobada” se escuchó la respuesta de Fefita desde atrás:
!A ti solo, hijoetumalditamadre, mama...!
Indiscutiblemente, hay bates que salen rápido.
Por algo dicen que Fefita es un “tiguere con tetas”.