Ciudad de México (CNN) – Jorge Matadamas es un ciudadano mexicano, pero a sus 23 años todo sobre este paÃs resulta completamente nuevo para él.
Cuando tenÃa cuatro años, explica, sus padres indocumentados cruzaron con él la frontera hacia Estados Unidos. Desde ese momento empezó a residir en Phoenix. “Vivà tanto tiempo allá que lo consideraba mi hogarâ€, sostuvo Matadamas.
Hasta el pasado 7 de marzo, fecha en la que fue deportado por las autoridades estadounidenses.
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Ahora está viviendo con sus tÃos en La Paz, un suburbio a hora y media en auto del centro de Ciudad de México.
La casa, que se considera de clase media en el área, es pequeña comparada con el lugar en el que creció cuando estaba en Estados Unidos. Su tÃa maneja un depósito, es decir una pequeña tienda de bocadillos y refrescos que está la fachada del nuevo hogar de Matadamas.
Jorge Matadamas
“Creo que los primeros dÃas fueron los más duros porque estuvieron cargados de emociones: me di cuenta de que no regresaré a Estados Unidos en un tiempo cercanoâ€, confesó.
“No lo mostraba, pero estaba nostálgico por mi hogarâ€, añadió.
A la hora de hablar en español, Matadamas indicó que la mayorÃa de las veces puede sostener una conversación. Eso sÃ: primero tiene que pensar lo que va a decir en inglés y después traducirlo mentalmente.
Él habla en un lenguaje que es conocido como “Pochoâ€, un término poco alabador para describir el español que incluye términos del inglés y que también es usado para describir a los mexicanos que perdieron su cultura.
La casa de los tÃos de Matadamas en La Paz. El depósito se puede ver al frente.
“Regresan sin conocer su paÃsâ€
Como directora de Somos Mexicanos –un programa creado hace tres años por el departamento de inmigración de México para ayudar en la repatriación de nacionales deportados–, Dalia Gabriela GarcÃa Acoltzi señaló que ha visto miles de personas en la misma situación de Matadamas.
“Ellos regresan hablando mejor inglés que españolâ€, aseguró. “Vuelven a México sin conocer su propio paÃs. Puede que sepan dónde nacieron, pero eso es todoâ€, agregó.
La organización de GarcÃa los ayuda a obtener el documento de identificación necesario, asà como cualquier atención médica que requieran. También los asesora sobre los múltiples programas gubernamentales que los pueden asistir mientras se reincoporan a México.
La directora afirmó que el manejo del inglés es de hecho una gran fortaleza. “Vamos a necesitar mejores profesores de inglésâ€, explicó. “¿Quién es más idóneo que un ciudadano mexicano que aprendió el idioma como su lenguaje nativo?â€, insistió.
Pero muy pocos se convierten en maestros. Según GarcÃa, la mayorÃa consigue su primer empleo en uno de los muchos call centers que existen en México, o trabajan en las industrias de turismo que atienden a estadounidenses.
La funcionaria también señaló que ha visto una disminución en el número de personas que están llegando a su agencia, comparada con el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, los recientes decretos del presidente de Estados Unidos Donald Trump, que amplÃan el poder de los oficiales de inmigración, y su retórica de aplicar una mano más dura en los casos de inmigración ilegal han provocado fuertes temores entre las comunidades de inmigrantes. A muchos les preocupa que las deportaciones aumenten y que más personas, que han hecho de Estados Unidos su hogar, terminen en la misma situación de Matadamas.
El arresto anuló la posibilidad de quedarse legalmente
Matadamas entró en 2014 al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), una medida que otorgó protecciones y privilegios de trabajo a cerca de 750.000 inmigrantes indocumentados que fueron llevados a Estados Unidos cuando eran niños.
Aún asÃ, en agosto pasado la PolicÃa detuvo al joven y lo arrestó por manejar borracho.
“Fue algo estúpido, cometà un errorâ€, reconoció Matadamas añadiendo que asume la responsabilidad de sus actos.
Antes de ese incidente, aseguró que nunca habÃa quebrantado la ley, aparte de algunas multas de tráfico.
Matadamas pasó un mes en la cárcel del condado antes de que pudiera pagar la fianza. Y en el momento previo a marcharse fue arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Y durante seis meses estuvo en el centro de detención del ICE, ubicado en Eloy, Arizona. Mientras estaba detenido, Matadamas se casó con su novia de tiempo atrás, Iman, quien es ciudadana estadounidense y aún vive en Phoenix. Pero los cargos por los que él está acusado impiden que su nueva esposa pueda solicitar la ciudadanÃa de Matadamas.
Luego de que negaran su apelación ante un juez de deportación, el joven fue enviado en bus por la frontera hacia el pueblo mexicano de Nogales.
Entonces, empezó a calarle la idea de que México era un paÃs completamente extraño para él en todo el sentido de la palabra. “Estoy abandonado lo que en algún punto de mi vida creÃa que era mi hogar para llegar a un paÃs completamente nuevo que nunca he visto y en el que nunca he estadoâ€, aseguró Matadamas. “Era algo aterradorâ€.
Matadamas tiene dos hermanos menores, ambos ciudadanos estadounidenses, que siguen viviendo en Phoenix con su madre y su padrastro. Su hermano del medio, que tiene 18 años, pudo llevarle algo de ropa y elementos personales antes de que fuera enviado a cruzar la frontera.
Sólo tenÃa 120 dólares cuando el ICE lo dejó en Nogales. El joven usó una parte de ese dinero para pagar la habitación de un hotel en la que pasó la primera noche, antes de que sus familiares pudieran llegar hasta el pueblo y llevárselo a Ciudad de México.
Matadamas sostuvo que está muy agradecido con el pequeño dormitorio que sus tÃos le dieron y que quiere amoblarlo un poco más cuando pueda. Por ahora, en su habitación sólo hay una cama y una silla de lado que hace las veces de mesita de noche. A lo largo de una pared están las cajas de cartón llenas de las provisiones que su tÃa utiliza para su negocio.
“Siento mucha gratitud hacia ellosâ€, indicó. “No tenÃan por qué acogerme en su hogar y realmente me tratan como si fuera uno de sus hijos. Asà que realmente sólo les quiero decir ‘gracias’â€, añadió.
Conseguir un empleo
Matadamas, a la izquierda, y su primo Daniel Velasco mientras comen en un puesto de tacos.
El pasado viernes, Matadamas y su primo Daniel Velasco, de 28 años, visitaron otra organización que podrÃa ayudarle al primero a encontrar un trabajo.
Caminaron por el Zócalo, la plaza que está en el corazón, fÃsica y culturalmente, de la extensa ciudad capital. Miles de locales y turistas llenaron la plaza, incluso una gran bandera mexicana voló sobre sus cabezas.
Con Velasco, actuando algunas veces como su traductor, entraron a la organización Sederec, que les ayuda a repatriados mexicanos e inmigrantes recién llegados a conectarse con los empleadores. Incluso, algunas veces les proporciona ayuda financiera para cubrir los costos de transporte mientras buscan trabajo.
Matadamas aseguró que espera que su conocimiento de inglés sea una habilidad con la que pueda atraer a posibles empleadores.
En Estados Unidos, el joven adquirió experiencia trabajando en una posición gerencial dentro de una cadena de restaurantes. Por lo que, señaló, serÃa una transición fácil si logra un empleo similar en México. Con el tiempo, el gustarÃa manejar o tener su propio negocio.
“Tal vez con mi primo Danielâ€, quien tiene un tÃtulo de negocios, expresó.
En las próximas semanas Somos Mexicanos llevará a Matadamas a una entrevista con representantes hoteleros que llegarán a la Ciudad de México provenientes del área de Cancún.
Al respecto, el joven aseguró que también se proyecta adelantando una carrera en la industria de recepción y está emocionado con la cita.
“Espero que en unos pocos años pueda tener una posición gerencialâ€, reveló.
Mirando al futuro
El barrio de La Paz, donde la familia de Matadamas vive.
Matadamas aseguró que a pesar del duro sentimiento que experimentó al principio decidió no darse “una paliza†por lo que le pasó. Por eso, indicó, quiere usar este incidente para madurar y mantenerse lejos de los problemas. Además, sostuvo que está decidido a permanecer optimista y positivo a pesar de los cambios y los desafÃos que tiene por delante.
“Sólo tengo que ser fuerte y mantener mi frente en altoâ€, afirmó.
Está esperando que su esposa lo pueda visitar en abril y en ese momento evaluar si ella logra adaptarse al hecho de vivir en México.
“Ella quiere venir y dar la lucha conmigoâ€, señaló el joven.
Matadamas también ha estado intentando regresar a Estados Unidos. Según explicó, su madre y él aplicaron a una visa tipo U, que usualmente se le otorga a las personas que puedan probar que fueron vÃctimas de un crimen o un abuso. Él sostiene que los dos fueron abusados fÃsicamente por su difunto padre.
Sin embargo, ese proceso puede llevar entre 2 y 4 años. Además, no hay garantÃa de que le otorguen la visa. Mientras tanto, Matadamas expresó que sabe que México será su hogar durante el tiempo de espera. Por eso, añadió, sabe que debe lograr que su vida funcione allÃ.
“No era lo que tenÃa en mente cuando pensaba en mi futuroâ€, dijo. “Pero las cosas pasan por algoâ€.
A pesar de que extraña a su familia y quiere visitarlos pronto en algún momento, sabe que volver a Estados Unidos será muy duro. Con su antecedente criminal, lograr que le concedan una visa de turista para ir de visita será muy difÃcil por no decir imposible. Tanto su madre como su padrastro son inmigrantes indocumentados y es poco probable que corran el riesgo de ir a México: la amenaza de no poder regresar a los Estados Unidos es demasiado grande.
Matadamas también reconoce que si logra conseguir un buen trabajo y vivir bien aquÃ, podrÃa terminar abandonando sus intentos de volver
"Realmente tuve una buena vida en Estados Unidos", comentó. "TenÃa a mi familia, tenÃa todo lo que un estadounidense normal tendrÃa. Ahora que estoy aquÃ, ¿por qué no lograr esos objetivos? PodrÃa ser un poco difÃcil al principio, pero todo es posibleâ€, concluyó.