Amsterdam, Holanda (CNN) - Khalid Jone es, en teorÃa, uno de los afortunados. Él huyó del derramamiento de sangre en Sudán luego de que su familia muriera en ataques con bombas, y lo hizo a la seguridad de Holanda.
"No estás buscando trabajo, ni empezar una nueva vida, solo estás diciendo 'quiero salvarme a mà mismo'", asegura, recordando su desesperación.
Pero Jone se encontró atrapado en el limbo. Es uno de los cientos de refugiados cuyas solicitudes de asilo han sido rechazadas por las autoridades holandesas. Incapaces de regresar a casa, también les está impedido el trabajar o estudiar.
"El mayor error que cometà en mi vida fue solicitar asilo en Holanda", afirma.
Khalid Jone, fotografiado en febrero del 2017, en la locación de WAH en Reigersbos, en Amsterdam.
Mientras los holandeses se preparan para votar en unas elecciones generales en las que se espera que el polÃtico de extrema derecha y antinmigrante Geert Wilders y su Partido por la Libertad (PVV, por sus siglas en holandés) tengan muy buenos resultados, Jone dice que le teme más al statu quo que a una victoria de Wilders.
"Si Wilders se convierte en primer ministro, no sé cómo va a dirigir su gobierno. Pero conozco a estas personas, ya llevo con ellos 16 años. Dieciséis años en los que he estado luchando solo por pequeños derechos".
Jone es parte de un colectivo llamado We Are Here (Estamos AquÃ, WAH), fundado en el 2012 después de que a varios solicitantes de asilo se le rechazaran sus solicitudes de forma simultánea. Sin lugar a donde ir, se agazapan en edificios desocupados de Amsterdam, en parte como refugio y también para hacerse notar.
Un solicitante de asilo duerme en una cama improvisada en un edificio ocupado por los miembros de WAH en Amsterdam, en mayo del 2015.
Los más de 200 miembros del grupo provienen en su mayorÃa de paÃses africanos y de Medio Oriente devastados por la guerra, y están atrapados en lo que los grupos de derechos humanos dicen que es un "vacÃo de asilo", legalmente impedidos de integrarse en la vida holandesa a través de empleos o cursos de formación.
"Si quieres estar activo para luchar por tus derechos, primero necesitas poner un techo sobre tu cabeza", dice Jone. "Cuando tienes un lugar para dormir, puedes relajarte y eso puede ayudarte a pensar en lo que quieres hacer".
Durante los últimos cuatro años y medio, el grupo se ha apoderado de aproximadamente 30 edificios vacÃos a lo largo de la ciudad por diversos intervalos, permaneciendo allà hasta que son desalojados para pasarse asà al siguiente lugar.
Un refugiado pasa cerca a un lugar de secado de ropa en un refugio de WAH en Vluchttoren en el 2015. Muchos de los edificios en ocupados reciben un nombre que comienza con "vlucht" que significa "vuelo", un alias para los refugiados en holandés.
Jelle Klaas, un prominente abogado holandés de derechos humanos, dice que Holanda generalmente tiene un buen historial en esta materia, pero que el actual gobierno ha sido criticado por el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial, que ha manifestado su preocupación sobre un "aumento de la hostilidad hacia los refugiados y los solicitantes de asilo" en el paÃs.
Human Rights Watch también ha planteado "serias preocupaciones" sobre el "uso extensivo de la detención por parte de Holanda para con los inmigrantes y solicitantes de asilo, la falta de salvaguardias en el procedimiento de apelación de asilo y la falta de apoyo a los solicitantes de asilo rechazados que no pueden ser devueltos a su paÃses de origen".
"Creo que es el problema más importante que enfrenta Holanda", dice Klaas, quien asegura que el Gobierno está trabajando con "la ficción" según la cual los solicitantes de asilo pueden irse "aunque saben que eso no es cierto".
LÃderes de grupo y voluntarios preparan pancartas para una marcha en vÃsperas de un desalojo en mayo del 2015.
Una portavoz del Departamento de Inmigración y Naturalización de Holanda, Yvonne Wiggers, le dijo a CNN que cuando se rechaza la solicitud de un demandante de asilo "ellos vuelven a casa".
Wiggers dice que los casos son revisados individualmente, pero si el sistema determina que el asilo no es una opción, entonces "la conclusión es que tienen que dejar Holanda y regresar a su propio paÃs".
Para los solicitantes de asilo en WAH que han sido rechazados, Wiggers aseguró que las opciones son limitadas: "Eso no quiere decir que no tienen ningún refugio, porque por supuesto hay ciudadanos en Holanda, iglesias y todo tipo de personas que ayudan a estas personas. Pero desde el lado del Gobierno, ya no pueden reclamar refugio". La decisión de proporcionar refugio a los solicitantes de asilo cuyas pretensiones han sido rechazadas depende en gran medida de las municipalidades locales y varÃa ampliamente en la práctica.
Una cama está tendida con mantas y almohadas donadas en un cuarto de mujeres en un refugio de WAH, en el oeste de Amsterdam.
La opinión del Gobierno actual sobre los extranjeros se reflejó en una carta abierta recientemente publicada por el primer ministro Mark Rutte, cuyo conservador Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD, por sus siglas en holandés) está en una cerrada competencia electoral con Wilders, según una reciente mega encuesta realizada por la Universidad de Leiden. En la carta le dice a los inmigrantes: "Si rechazas tan radicalmente este paÃs, entonces yo preferirÃa que te fueras".
Klaas describe la carta como "horrible", agregando que "si nos fijamos en la retórica no sólo del VVD de Rutte, sino de muchos partidos polÃticos, quieren obtener estos votos de Wilders, asà que también están cambiando hacia la derecha".
Wilders se ha referido a los solicitantes de asilo como "bombas de testosterona" e insistió en que Holanda deberÃa "cerrar" sus "fronteras para todos los solicitantes de asilo y todos los inmigrantes de los paÃses islámicos". También asegura que los solicitantes de asilo que ya están en el paÃs deben ser encarcelados.
Adam Adriss Yahya (izquierda), de Sudán del Sur, dice que prefiere a los polÃticos que son abiertamente racistas ante los que ocultan sus sentimientos negativos hacia los solicitantes de asilo.
Los miembros de WAH le aseguraron a CNN que han notado un tono antirrefugiado y antinmigrante en muchos aspectos de su vida en Holanda.
"Cuando vienes aquà tratan de intimidarte", dice Eric Bimule. "Estás contando tu historia y están diciendo 'estás mintiendo, no es verdad'. Es difÃcil. ¿Cómo puedes decirme que mi historia no es verdad? Es mÃa, la he vivido". Bimule dice que fue sacado de la República Democrática del Congo a los 16 años por su madre, de nacionalidad holandesa, luego de que la milicia congoleña trató repetidamente de reclutarlo como niño soldado.
Once años después, dice que ya no cree en el proceso de asilo.
Eric Bimule, originario de la República Democrática del Congo, en su habitación en un refugio de WAH en el centro de Ãmsterdam, en febrero del 2017.
Incluso para los refugiados cuyas solicitudes son exitosas, puede haber dificultades. La solicitud de asilo de la refugiada somalà y defensora de WAH, Bushra Hussein, fue recientemente concedida y ahora vive en Holanda con un permiso de residencia temporal, lo que le permite estudiar. Ella asegura que quiso hacerse doctora, pero los años pasados esperando la resolución de su petición de asilo han limitado sus opciones. En vez de eso, está estudiando para ser enfermera.
Pero incluso mientras ayuda a la gente, dice que es vÃctima del racismo. Durante la experiencia de trabajo en un hogar de ancianos, un anciano le dijo que al ser musulmana no tenÃa derecho a estar en el paÃs.
Bushra Hussein dice que ahora está en paz con la vida en Holanda. "Es mi segunda casa, he vivido aquà casi ocho años, he tropezado con muchos problemas sin documentos, pero todavÃa lo puedo llamar hogar, porque el lugar en que estoy viviendo es seguro".
A pesar de esto, Hussein todavÃa espera poder integrarse a la vida en Holanda. "A la generación más joven, la mayorÃa de ellos, no les importa la religión", dice. "Espero puedan traer un cambio al paÃs".
Muchos miembros de WAH que todavÃa están esperando documentos no comparten su optimismo. Tegisti Taklo huyó de Eritrea por temor al reclutamiento militar y a la persecución religiosa como cristiano. Habiendo dejado a su madre y su hijo pequeño atrás, ella asegura que tiene más problemas como refugiada indocumentada en Holanda que los que tenÃa en su paÃs.
Una integrante de WAH habla por teléfono mientras cocina en el edificio de mujeres en el oeste de Amsterdam.
"A veces me digo a mà misma '¿por qué me fui? "Durante seis años no he estudiado, no he cuidado de mi hijo, no he ayudado a mi madre, no me he ayudado a mà misma, me siento como una nada.
"Algunas veces deseo realmente haber muerto en mi paÃs".
¿Qué efecto tendrán las elecciones del miércoles en personas como Hussein, Taklo y Jone? "El mejor resultado que podemos tener aquà es lo que estamos viendo en Estados Unidos en este momento: un movimiento en las calles, en los tribunales, haciendo campañas, haciendo cabildeo, reclamando derechos humanos básicos y siendo solidarios", dice el abogado Klaas.
El dÃa en que son desalojados del Vluchtgebouw, los miembros de WAH marchan a través de Amsterdam para manifestarse en contra del tratamiento de los solicitantes de asilo. Su pancarta representa al primer ministro holandés, Mark Rutte, diciendo 'no respeto la dignidad humana'.
Jone también cree que los ciudadanos ordinarios en Holanda tienen tanto un papel en esto como los polÃticos.
"Trump, Wilders, estas no son malas personas, simplemente están engañadas", asegura.
"Cada uno es responsable de tratar de entablar un diálogo con ellos. Esa es la única manera en que podremos vivir juntos en este mundo".
Fotos tomadas por Sarah Tilotta