(CNN) - Una noche de febrero de 2008, Luis Alberto Rojas MarÃn dice que su vida cambió para siempre.
A los 26 años de edad, este hombre gay peruano fue arrestado por agentes de la policÃa mientras regresaba a casa poco después de la medianoche. Durante las seis horas estuvo bajo custodia policial, dice, fue desvestido, violado con un bastón y abusado verbalmente por agentes de policÃa antes de ser soltado.
Todo esto, dice, por su sexualidad.
Las autoridades peruanas investigaron el incidente e informaron que MarÃn fue detenido luego de que vecinos informaran de personas desconocidas en las inmediaciones de la carretera. Las autoridades también informaron a la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha estado investigando las acusaciones, que habÃan realizado una investigación exhaustiva y no encontraron indicación alguna de los actos descritos por MarÃn.
En los nueve años desde ese entonces, Marin se ha quejado, pero pocos han escuchado. Después de varios intentos fallidos para que su caso sea oÃdo en Perú, Marin lo llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que monitorea y protege los derechos humanos en las Américas. La comisión escuchó su caso el 1 de diciembre.
Marin dice que espera tener una respuesta pronto – no está claro cuando la comisión emitirá su fallo – pero lo que realmente quiere es justicia para cualquier otra persona que pueda haber sido violada o torturada por su sexualidad.
"Me hubiera gustado poder haber pasado la página con este tema, y poner esto detrás de mÃ, pero estoy mostrando mi cara para todos (los que han sido vÃctimas)", dice. "No estoy haciendo esto por mÃ, estoy haciendo esto porque soy un ser humano que suplica y pide justicia para todas las personas que han sido vÃctimas y cualquier persona que podrÃa haber muerto".
Su caso no es aislado. Casi 600 personas murieron a lo largo de América Latina por la violencia contra la población LGBT entre enero de 2013 y marzo de 2014, según un informe de la CIDH de 2015.
El informe de la CIDH y otros informes de la región muestran que la violencia contra las personas LGBT es cada vez más extrema. A menudo son apedreados, torturados y violados antes de ser asesinados, y los crÃmenes suelen quedar impunes.
Muchas veces, los crÃmenes contra la población LGBT no son reportados por miedo a las represalias y el escepticismo del sistema de justicia.
Violencia a pesar de las leyes progresistas de protección a la comunidad LGBT
América Latina ofrece una narrativa contradictoria: la región tiene las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT, según una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, pero también tiene algunas de las leyes más progresistas para la igualdad y la protección LGBT.
Mientras que muchos derechos LGBT en los Estados Unidos están enredados en disputas legales en estados individuales, en América Latina, las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción, el cambio de género en las tarjetas nacionales de identidad y las leyes contra la discriminación entraron en vigor en la década pasada, muchos de ellos antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, prometió recientemente seguir impulsando una ley que permita matrimonios entre personas del mismo sexo. La ley chilena ya permite a las parejas del mismo sexo entrar en uniones civiles y las leyes del crimen de odio del paÃs incluyen protección por orientación sexual.
Sin embargo, los jóvenes LGBT en Chile dicen que todavÃa tienen miedo.
Sebastián Urrutia Lutz, un hombre gay, fue atacado en 2012 por un grupo de hombres mientras salÃa de una fiesta en un barrio gay de Santiago. Sebastián dice que habÃa testigos allà mientras él era salvajemente golpeado en la calle. Le dice a CNN que nadie ha sido procesado por los eventos de esa noche.
Después de su ataque -y después de ver la ola de violencia anti-LGBT que se está extendiendo en la región- Lutz dice que no se siente seguro en absoluto.
"He escuchado historias de otras personas que han muerto, y amigos que me dicen que otros han sido golpeados por otras pandillas", dice. "Es frustrante oÃr esto todos los dÃas y que nadie haga nada al respecto".
Y agrega: "Vivimos aquÃ, asà que tenemos que lidiar con ello, pero es desgarrador".
Lutz argumenta que mientras más personas LGBT han estado revelando públicamente su sexualidad en Chile, parte de la violencia es una reacción negativa a la aceptación creciente de la sociedad de la comunidad LGBT.
"Eso ha hecho que mucha gente que no le gusta (la gente LGBT) se sienta más frustrada porque nuestra sociedad nos acepta y nos considera personas normales", dice. "Ellos están muy enfadados y quieren expresar eso".
Hoy en dÃa, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y en varios estados mexicanos, además de la Ciudad de México. El presidente mexicano Enrique Peña Nieto firmó una medida propuesta en 2016 para hacerla legal en todo el paÃs, pero la comisión parlamentaria que se ocupa de cambios en la constitución votó a favor de derribar la propuesta de Peña Nieto.
Chile y Ecuador permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Catorce paÃses latinoamericanos también han aprobado leyes que prohÃben la discriminación en el lugar de trabajo basada en la orientación sexual. Muchos paÃses como Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay ahora permiten que las parejas del mismo sexo adopten.
En Bolivia, se permite a las personas transgénero y transexuales cambiar sus tarjetas de identificación nacional, pero el paÃs -junto con Paraguay- ha instituido una prohibición constitucional a los matrimonios entre personas del mismo sexo.
El progreso en la aceptación LGBT
Para Javier Corrales, profesor de ciencias polÃticas en el Amherst College, hay tendencias positivas en la región. Pero dice que es difÃcil saber si la violencia está aumentando o si las vÃctimas ahora están más cómodas hablando en contra de sus agresores.
"Hace quince años, hace 20 años, la región probablemente parecÃa un poco desesperanzada – y aún asà hemos visto progresos, por lo que uno podrÃa sacar lecciones de eso", dice.
Corrales agrega que una de las lecciones más importantes de la región "es que en América Latina, los movimientos LGBT pudieron conectarse con los defensores de los derechos humanos, y esa alianza resultó muy fructÃfera".
Luis LarraÃn, presidente del grupo chileno LGBT iguales, dice que su paÃs puede no ser tan avanzado como otros en América Latina, pero ha avanzado.
"En los últimos años ha habido un cambio muy notable por parte del pueblo, con su apoyo, y en el plano polÃtico, con un gobierno que ha aprobado las uniones civiles", dice.
Por otra parte, Venezuela encabeza la lista de la falta de derechos para las parejas del mismo sexo o miembros del grupo LGBT, dice Omar Encarnación, politólogo del New York's Bard College y autor de Out in the Periphery: Latin America's Gay Rights Revolution (La Revolución Latinoamericana de los Derechos Gay).
El gobierno tradicionalmente izquierdista no ha hecho casi ningún progreso significativo en el reconocimiento o protección de miembros de la comunidad LGBT. La situación "desestima esta idea que cuanto más hacia la izquierda estés, es más probable seas favorable a la comunidad gay", dice Encarnación.
Las parejas del mismo sexo no tienen protección o derechos bajo la ley venezolana, y actualmente no hay mecanismos para que una persona transgénero o transexual cambie su nombre y género en sus documentos legales.
Un informe de 2015 elaborado por asociaciones venezolanas LGBT para las Naciones Unidas dijo que los miembros de la comunidad "viven constantemente situaciones de discriminación" y que la falta de protección para los ciudadanos LGBT "los hace ciudadanos indefensos en un ambiente de crecimiento alarmante de homofobia y transfobia".
En diciembre de 2016, Isabella Saturno y su pareja fueron reprendidas en un restaurante de Tony Roma en Caracas por ser "demasiado cariñosas".
"El gerente nos trajo la cuenta y nos pidió que no fuéramos tan cariñosas, mi pareja y yo nos comportamos como una pareja normal, un abrazo o un pequeño beso, un nivel normal de afecto de una pareja enamorada", dice Saturno.
Su experiencia provocó protestas y Tony Roma's respondió diciendo que el tipo de acciones que llevaron al incidente "son inapropiadas en lugares públicos y van en contra de la moral y el respeto hacia los demás". Añadieron que el restaurante "orgullosamente sirve a personas de todas las razas, religiones y preferencias sexuales".
"Venezuela desafortunadamente está en el último lugar de América Latina", dice Ana Margarita Rojas, quien trabaja para una organización LGBT en Venezuela. "La situación es muy mala, estamos siempre en el limbo".
El grupo de Rojas, Reflejos de Venezuela, pretende cambiarlo educando y creando un censo de personas LGBT que viven en Venezuela. Ella dice que espera que sus esfuerzos ayuden a cambiar las percepciones de la gente.
A pesar de todo el marketing y el esfuerzo que su organización y otros en toda Venezuela han puesto en los últimos años, tienen muy poco que mostrar, le dice a CNN.
"Mi pareja y yo somos una pareja de lesbianas con un niño en busca de reconocimiento", explica, agregando que hay muy pocas parejas que se dan a conocer porque temen represalias contra ellos o sus hijos.
RaÃces culturales y religiosas
Las iglesias católica y evangélica también juegan un papel importante en la formación de la opinión social y polÃtica en la región.
"Si nos fijamos en la religión como variable, lo que encontramos es que cuanto más católico sea el paÃs, más probabilidades habrán de aceptar la homosexualidad y viceversa", dice Encarnación.
"Cuanto más protestantes son, menos probabilidades tienen de aceptar esto y menos probabilidades tienen de tener una legislación activa sobre los derechos de los homosexuales", añade.
Encarnación añade que las personas LGBT que viven en paÃses dominados por iglesias evangélicas tienden a ser las que tienen más dificultades.
Las iglesias católica y evangélica tienen puntos de vista similares sobre la homosexualidad, aunque hay diferencias notables.
Aunque ambos se oponen a la homosexualidad, "el clero católico tiende a ser menos opuesto a los estatutos contra la discriminación que el clero evangélico", explica Corrales.
"A veces, el clero católico se ha pronunciado a favor de las uniones civiles mientras todavÃa se oponen al matrimonio homosexual", añade.
Crissthian Manuel Olivera Fuentes, que trabaja para MHOL, el Movimiento Homosexual de Lima, dice que algunos sacerdotes evangélicos en el Perú han salido con fuerza en los últimos meses predicando que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar.
Los activistas que hablaron con CNN dicen que los jóvenes LGBT latinoamericanos también continúan luchando con una cultura de "machismo" y sexismo. Los niños y los hombres son empujados a ser viriles y tienen un orgullo masculino exagerado. Las mujeres son empujadas a ser sumisas a sus maridos y actúan muy femeninas.
Perspectivas regionales: todavÃa hay trabajo por hacer
Según los analistas, el panorama conjunto en América Latina es alentador, pero todavÃa hay mucho de qué preocuparse.
Marin dice que independientemente del resultado de su caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, nunca dejará de pelear.
"Todos debemos ser tratados por igual", dice.
Los activistas con los que CNN habló dicen que les gustarÃa ver más reconocimiento de las parejas del mismo sexo, asà como la legalización del matrimonio a través del continente. También les gustarÃa ver menos impunidad por los crÃmenes contra las personas LGBT y un acceso más amplio a la atención de la salud y el asesoramiento para los miembros de la población LGBT.
En la región, la opinión pública parece estar cambiando hacia la tolerancia. Una encuesta realizada por ILGA mostró que el 81% de las personas en las Américas no tienen preocupación por la sexualidad de sus vecinos.
El activismo LGBT también está en aumento. Cada vez más activistas han tomado las calles para defender sus derechos y exigir investigación y castigo por crÃmenes contra personas LGBT.
Pero los activistas dicen que cambiar la ley por sà sola no es suficiente.
Alex Bernabe, fundador de Igualdad en Bolivia, dice que aunque se han producido algunos avances en la creación de leyes contra la discriminación, estas no siempre se aplican.
"Tienes que tener campañas educativas, campañas de sensibilización y educación o tus leyes progresistas se sentarán en el cajón, sin usar".