Un grupo de aproximadamente 500 personas fue a la estación de policía de Novo Aripuana, Brasil, para vengarse de una mujer acusada de iniciar un incendio que acabó con la vida de un niño.
Como consecuencia del incidente, cuatro adultos y otro menor, Marlon Buzaglo Campos, resultaron heridos.
La mujer, quien no había recibido cargo alguno, era interrogada por las autoridades cuando la multitud se acercó.
La policía civil de Amazonas no pudo detener la agresión de los manifestantes, quienes la golpearon y luego lanzaron a una hoguera.
Tropas militares lograron rescatar a la acusada y la trasladaron a un hospital.