Nota del editor: John D. Sutter es columnista de CNN Opinión y se enfoca en cambio climático y justicia social.
(CNN) - El presidente Donald Trump basó parte de su campaña en la promesa de que acabarÃa con las regulaciones ambientales de Estados Unidos. En la primera semana de su mandato, ha quedado claro que seguirá por la misma lÃnea.
Basta revisar las decisiones que Trump tomó este miércoles en la tarde: el nuevo gobierno autorizó avanzar en la construcción de dos polémicos oleoductos (Keystone XL y Dakota), promovió un regreso a la era de los combustibles fósiles con la propuesta del Plan de EnergÃa Estados Unidos Primero (America First Energy Plan), removió todas las referencias al cambio climático de la página web de la Casa Blanca, propuso recortes masivos en los programas para luchar contra el cambio climático y, en una medida sin precedentes, le prohibió a la Agencia de Protección Ambiental que le diera información a la prensa.
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¿Es este el trabajo del nuevo presidente ambientalista?
Aparentemente, asà es como lo ve el presidente.
“Soy una persona muy grande en lo que tiene que ver con el medio ambienteâ€, les dijo Trump a lÃderes empresariales este lunes. “He recibido premios ambientalistasâ€.
Para entender mejor la primera frase, llamé a algunos ambientalistas. “Tienes que reÃrteâ€, me dijo Tim Donaghy, investigador principal de Greenpeace USA. “Supongo que rÃes o llorasâ€.
“Es chocante, es terribleâ€, dijo Bob Deans, director de participación estratégica del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés). “En sus actos de campaña lo oÃmos decir que el cambio climático era una mentira. No es una mentira. Es el desafÃo medioambiental más importante de nuestro tiempo y es una amenaza para el futuro de nuestros hijosâ€.
“¡Bien! Me alegra que lo sea (al decir que es un ambientalista) y espero algunos cambios positivosâ€, dijo Jim Brainard, el alcalde republicano de Carmel (Indiana), que ha trabajado para reducir la contaminación de carbono de su ciudad.
Y agregó: “Digo esto en tono algo sarcásticoâ€.
El movimiento ambientalista parece menos interesado en lo que Trump está diciendo que en lo que está haciendo.
Por eso, seleccioné estas cinco acciones con las que Trump podrÃa realmente ganarse el tÃtulo del ambientalista del 2017.
1. Liderar la transición global para dejar atrás los combustibles fósiles
Hay algunas matemáticas inflexibles detrás del cambio climático y uno de los números más importantes que hay que conocer es el cero. Para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento global (grandes sequÃas, inundación de ciudades costeras, refugiados climáticos, extinción masiva del mundo natural y poderosas tormentas) los lÃderes mundiales, como parte del Acuerdo de ParÃs contra el Cambio Climático, acordaron reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Y dijeron que eso serÃa una realidad en este siglo.
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Eso significa, básicamente, que no habrá más combustibles fósiles y que tendremos drásticos cambios en el uso que le damos a la tierra -mucha menos deforestación tropical, por ejemplo-, asà como posibles esfuerzos tecnológicos para sacar el carbono de la atmósfera.
Una polÃtica energética de cero carbono no se parece en nada a lo que Trump ha propuesto.
“Debemos aprovechar los casi 50.000 millones de dólares del esquisto, el petróleo y las reservas de gas natural sin explotar, sobre todo de aquellas en las tierras federales que son propiedad de los estadounidensesâ€, se lee en el Plan de EnergÃa Estados Unidos Primero de la Casa Blanca. Además, para algunos académicos esa es una interpretación equivocada del valor de las reservas. “El gobierno Trump también está comprometido con las tecnologÃas de carbón limpio y con revivir la industria del carbónâ€, dice el plan.
Petróleo, gas y carbón son, por supuesto, combustibles fósiles, de los cuales el carbón es el más sucio de todos. Y el mundo no puede quemar mucho más de esos combustibles si queremos tener alguna esperanza razonable de lograr las metas del Acuerdo de ParÃs, firmado a finales del 2015.
Solo el 5% de las reservas de carbón de Estados Unidos podrÃan ser quemadas hasta el 2050 si queremos cumplir ese objetivo, según un análisis publicado en el 2015 en la revista cientÃfica Nature.
“Si Trump quiere ser un ambientalista, necesitará decirles no a las energÃas sucias y a proyectos con combustibles fósiles como los de Keystone XL y Dakota, además de que tendrá que impulsar una revolución de energÃas limpias en el paÃs y alrededor del mundoâ€, opina Jamie Henn, cofundador del grupo de defensa 350.org.
2. Aprovechar al sector que realmente crea trabajos: el de las energÃas limpias
Trump solo piensa en trabajos. Pero al concentrar la atención en recuperar los trabajos de los combustibles fósiles, está perdiendo la oportunidad de crear muchos más puestos de empleo (y más duraderos) en el sector de las energÃas limpias, según ambientalistas.
Sorprendentemente, en Estados Unidos hay muchos más trabajos solo en el sector de la energÃa solar que en los del petróleo, la extracción de gas o la minerÃa de carbón, según un reporte de la Agencia Internacional de EnergÃas Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) del 2016.Â
“Los trabajos en la industria de la energÃa solar crecieron 12 veces más rápido que la creación general de trabajos en la economÃa estadounidenseâ€, dice el informe. Los 209.000 puestos de trabajo de la industria de la energÃa solar en el 2015 superaron en número a aquellos del petróleo y la extracción de gas -187.000- y a los de la minerÃa de carbón -67.929-. El grupo también calcula que en el 2015 la industria de las energÃas renovables empleó a 769.000 personas en Estados Unidos.
Comparar la cantidad de trabajos de todas las industrias puede ser algo difÃcil. Hay cálculos de mayor alcance para el número total de empleos de energÃas limpias o “verdes†en Estados Unidos, por ejemplo. Pero para los ambientalistas está claro que los investigadores en energÃas limpias, los técnicos de granjas eólicas y los fabricantes de paneles solares eclipsarán los trabajos de la industria de los combustibles fósiles.
“Si los trabajos y la independencia de la energÃa realmente preocupan a este gobierno, la energÃa eólica y solar y otras fuentes de energÃa renovables son el futuroâ€, dice Doug Hayes, abogado de planta del Sierra Club.
3. Seguir algunos consejos de.... ¿China?
Los dos paÃses que más contaminan cada año en el mundo -Estados Unidos y China- impulsaron el Acuerdo de ParÃs sobre cambio climático. Pero mientras Estados Unidos parece interesado en “anclar nuestro futuro a los combustibles sucios del pasadoâ€, según Deans, del NRDC, China está emergiendo como lÃder polÃtico y tecnológico del cambio climático.
“El mundo ha mirado a Estados Unidos para que lidere el tema del clima y la energÃaâ€, dice Deans. “Si vamos a retroceder†en Estados Unidos, entonces “ese liderazgo llegará tal vez de Chinaâ€.
Las noticias sobre clima y energÃa en China y en Estados Unidos parecen haber sido muy distintas en las últimas semanas. China canceló la construcción de más de 100 centrales de carbón que ya estaban planeadas. También prepara la creación de un mercado nacional del carbono este año, una herramienta polÃtica que, junto a los impuestos al carbono, es vista por muchos economistas como el santo grial de la regulación del clima.
Además, China anunció que invertirá cerca de 360.000 millones de dólares en proyectos de energÃas renovables hacia el 2020. “Hoy enfrentamos el cambio climático y sabemos que ha sido causado por el uso que le damos a la energÃaâ€, dijo este mes el ministro de EnergÃa de China, Nur Bekri, citado por The New York Times. “Por eso, el gobierno chino le da mucha importancia al desarrollo de energÃas limpiasâ€.
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“El Acuerdo de ParÃs es un logro duramente conseguido que va en la dirección de la tendencia de desarrollo globalâ€, dijo el presidente de China Xi Jinping en su discurso durante el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza). “Todos los paÃses firmantes deberÃan cumplirlo en lugar de alejarse de la responsabilidad que debemos asumir por las futuras generacionesâ€.
Trump ha amenazado con sacar a Estados Unidos de ese proceso. Incluso si no lo hace, algunos ambientalistas temen que trabaje para socavar el objetivo de conseguir un mundo sin carbono al que se llegó en el Acuerdo de ParÃs.
“Sacar a Estados Unidos del Acuerdo de ParÃs será malo para el medio ambienteâ€, dice Sam Adams, directo del Instituto de Recursos Mundiales, una organización sin ánimo de lucro que se concentra en polÃticas e investigación. “Habrá daños colaterales para Estados Unidos si se mantiene en contra del mundoâ€.
4. Reconocer los costos del carbón y el carbono
Trump es un hombre de negocios, pero los ambientalistas -y los economistas ambientalistas- dicen que no logra comprender las costosas consecuencias de quemar combustibles fósiles y permitir que el cambio climático se desboque.
(Que quede registro: el 97% de los cientÃficos expertos en clima concuerdan en que el mundo se está recalentando y los humanos tienen la culpa de ello, por la contaminación. El papel de la humanidad en el cambio climático no está en discusión, a pesar de lo que puedan decir Trump y algunas de sus elecciones para integrar el gabinete).
Hay dos puntos que los ambientalistas destacan aquÃ: el primero es que el carbón, en particular, es un combustible sucio y letal. La Fuerza de Tareas del Aire Limpio, una ONG dedicada a mejorar la calidad del aire, calculó en 2010 que la contaminación de las centrales de carbón contribuye a 13.200 muertes prematuras, 9.700 hospitalizaciones y más de 20.000 ataques cardiacos en Estados Unidos cada año.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la contaminación del aire exterior está relacionada con 3 millones de muertes por año en todo el mundo.
El segundo punto es que los costos de no hacer nada en lo que tiene que ver con el cambio climático son significativos. “En los próximos 15 años, el aumento del nivel del mar y las mareas de tempestad incrementarán el costo anual promedio que las tormentas costeras tienen sobre la costa este y el Golfo de México, de 2.000 millones de dólares a 3.500 millones de dólaresâ€, dice un reporte del 2014 del Risky Business Project (Proyecto de negocios arriesgados).
“Si se suman cambios potenciales por la actividad de los huracanes, el aumento del promedio de pérdidas anuales serÃa de 7.300 millones de dólares, lo que implicarÃa que el costo anual total por huracanes y tormentas costeras serÃa de 35.000 millones de dólaresâ€.
5. Hacer que la infraestructura de Estados Unidos sea respetuosa con el clima
Finalmente, los dos partidos polÃticos de Estados Unidos están hablando de infraestructura.
¿Pero cómo es esa infraestructura? A los ambientalistas les importa que las inversiones en infraestructura incluyan proyectos de ahorro de energÃa como transporte público, rutas de buses, carriles para bicicletas y actualizaciones de redes eléctricas inteligentes para apoyar el desarrollo de energÃas renovables, entre otras cosas.
Lo que construimos ahora tiene consecuencias durante muchos años, si no décadas, en el futuro. Y los ambientalistas quieren ver la posición de Estados Unidos para usar menos energÃa que provenga de combustibles fósiles, para impulsar su eficiencia y crear puestos de trabajo relacionados con las energÃas limpias.
“Por más de un siglo -desde Teddy Roosevelt- la idea de heredarles a nuestros hijos un mundo habitable ha sido un objetivo de los dos partidos polÃticosâ€, dice Deans, del NRDC. “Es un valor estadounidense. Es solo desde hace poco, 2010 dirÃa, que hemos visto a un partido hacer todo lo posible por relajar generaciones enteras de progreso bipartidistaâ€.
“Lo que Donald Trump puede hacer es construir ese legado de gestión bipartidista y no tratar de romperloâ€, agrega.
Los ambientalistas no están aguantando la respiración hasta que eso pase. Están planeando formas de rechazarlo.
Y eso incluye una gran marcha que se realizará el próximo 29 de abril en Washington, organizada por el People’s Climate Movement (Movimiento de la gente por el clima).