Tras un robo frustrado en una joyería, este hombre de 40 años fue arrestado y puesto entre rejas en la estación de Policía Civil de Balneário Piçarras (Brasil).

El criminal trató entonces de escapar de la celda a través de la pequeña ventana que se utiliza para dar comida a los reclusos, pero sus planes para quebrantar la ley volvieron a fracasar.

Tal vez quiso repetir el éxito de este preso ruso.