(CNN Español) – Ratas. La simple idea de tener estos animales cerca dispara el pánico (o el asco, según el caso) de muchas personas: les huyen, se suben a las mesas cuando los ven, no los quieren cerca. Los roedores no son muy populares entre los humanos. Pero un artÃculo publicado por la revista Science reveló que nuestro cerebro y el de las ratas tienen una reacción en común: la risa que producen las cosquillas.
SÃ. Ellas también son capaces de sentir este estÃmulo y reaccionar a él. Según informó la publicación, un estudio con roedores pudo identificar lo que se ha denominado el “centro de cosquillas†en el cerebro de los mamÃferos. De tal manera que, cuando esta región es estimulada, se provoca un “paroxismo de chillidos ultrasónicos, la versión en la rata de la risa humanaâ€.
Y un dato curioso: si a las ratas y a los humanos no les hacen cosquillas cuando son jóvenes, es poco probable que de adultos disfruten este estÃmulo.
Pero, ¿cómo llegaron dos investigadores alemanes a descubrir que las ratas se rÃen cuando sienten cosquillas? Según Shimpei Ishiyama, un neurocientÃfico de la Universidad Humboldt de BerlÃn y coautor del estudio, el primer paso fue acostumbrar a las ratas al proceso de las cosquillas. Sobre todo a los roedores machos más jóvenes que tienden a ser más juguetones. Asà que por un par de semanas las ratas se enfrentaron al hecho de que una mano gigante les hiciera cosquillas.
“Es muy parecido a lo que sucede si le haces cosquillas a los niños, gatos o perros. Con el tiempo, las ratas aprenden que es divertido jugar con el estÃmulo y empiezan a perseguir la mano o incluso la reconocen como compañera de juegosâ€, le dijo Ishiyama a la revista Science. Una vez concluido el entrenamiento, los investigadores insertaron electrodos en la corteza somatosensorial de los roedores (una región en el cerebro que está involucrada en el proceso de estos estÃmulos) para poder registrar la actividad neural durante las cosquillas.
Science relató que, sorprendentemente, en esta zona las células aumentaron su actividad cuando las ratas recibÃan las cosquillas. Pero no sólo eso: también sucedÃa cuando, después del estÃmulo, los animales se reÃan. Esto, explicó Iishiyama a la publicación, rebate la idea tradicional que la corteza somatosensorial solo procesa la información y no desencadena otros comportamientos. También se dieron cuenta que las ratas sentÃan más, por asà decirlo, cuando el estÃmulo era en el estómago, un poco menos en la espalda y casi nulo en la cola. Lo que arroja pistas sobre la conexión anatómica que puede existir la reacción a las cosquilleas, según reportó la revista Nature.
Además, cuando los investigadores les aplicaron estÃmulos eléctricos a las células en la parte del cerebro, la reacción de las ratas fue reÃrse (el término exacto es “vocalizarâ€) de la misma manera en que lo hacÃan cuando la mano les hacÃa cosquillas. “Esto evidencia que esas células son responsables de las cosquillasâ€, concluyó Ishiyama. De tal manera que, como apuntó Elise Wattendorf, neurocentÃfico de la Universidad de Fribourg en Alemania, para Science “este experimento muestra por primera vez que la risa puede provocarse con este tipo de estimulaciónâ€.
En últimas se trata de que “los experimentos mostraron que las ratas disfrutaban las cosquillasâ€, explicó Ishiyama a la revista. Justamente, los animales solÃan regresar una y otra vez al sitio donde sintieron el estÃmulo. Además, exhibieron una expresión clásica de emociones positivas que se encuentra en varias especies como los perros, zorros y hasta los niños: “saltos de alegrÃa (juntando las dos piernas)â€, explicó el investigador.
El humor es más importante de lo que parece
Ahora, el experimento no fue tan efectivo cuando las ratas fueron puestas bajo condiciones que les generan ansiedad. Una vez estuvieron expuestas a una luz brillante (los roedores son animales nocturnos) y en una plataforma elevada, las ratas experimentaron menos cosquillas y su actividad cerebral registró una supresión en las células que habÃan provocado la reacción del experimento anterior.
Por eso, como le dijo Ishiyama a Science, una de los elementos más interesantes de investigar las cosquillas y su reacción es que dependen bastante del humor de la persona o el animal. “Hasta Darwin habÃa observado que cuando a los niños les hacÃa cosquillas un extraño era más probable que gritaran a que se rieranâ€, insistió.
¿Por qué es importante estudiar las cosquillas?
Ishiyama apuntó que aún hay muchas preguntas sobre el proceso de las cosquillas y cómo lo maneja el cerebro. Está relacionada con nuestra habilidad de reÃr, jugar y sentirnos bien. Además, un sÃntoma que puede llevar al diagnóstico de esquizofrenia es que las personas se puedan hacer cosquilleas a sà mismos. “Los neurocientÃficos están tan obsesionados con déficits como la depresión y la ansiedad, que es poco común encontrar investigaciones sobre emociones positivasâ€, concluyó.