Un nuevo ingrediente salió a relucir este martes en el caso del comentado rapto y posterior asesinado del comerciante de Moca, Ramón Antonio Sánchez, cuando tres jóvenes señalados como los responsables denunciaron en el juicio preliminar que se declararon culpables porque la Policía Nacional los torturó durante los interrogatorios.

Pero a pesar de la denuncia, el Juzgado de la Instrucción del Palacio de Justicia de Moca dictó siete meses de prisión preventiva como medida de coerción contra Winston Antonio Rosa Salas, José Antonio Polanco Salcedo y José Reyes Moya, implicados en el secuestro y muerte del comerciante Ramón Sánchez (Monso).

A Julio César Sánchez, uno de los hijos del comerciante, alegadamente involucrado en la planificación del rapto y posterior muerte de su padre, el tribunal le concedió la libertad bajo fianza, y un pago de 500 mil pesos.

Los jóvenes afirmaron durante los interrogatorios que les golpearon y les quemaron los pies con una plancha eléctrica para que admitieran la culpa del hecho, pero que no son responsables del crimen.
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Dijeron que durante varios días fueron brutalmente torturados, lo que les habría obligado a confesar un crimen que, aseguran, no cometieron.

JEFE DE LA PN

Sin embargo, el jefe de la Policía Nacional, Manuel Castro Castillo, negó las denuncias hechas por los detenidos, alegando que “es una costumbre” de los presos hacer este tipo de declaración.

De acuerdo a la versión policial, los jóvenes confesaron que raptaron al comerciante el pasado 27 de noviembre en coordinación con un hijo de la víctima para cobrar un rescate de 2.5 millones de pesos y que luego lo mataron.