Si bien soñar despierto es saludable, ya que según un estudio de la revista Psychology Today, el 96% de los adultos participa en al menos una fantasÃa al dÃa, no está claro por qué lo hacemos. Cuando soñar despierto se convierte en trastorno, deja de ser una actividad saludable.
A todos nos encanta, pero cuando fantasear o soñar despierto ocurre durante la mayor parte de nuestro dÃa, esto es, ocupa más tiempo del que deberÃa e interfiere en nuestra capacidad para llevar a cabo nuestras tareas habituales, puede clasificarse como un problema de salud mental real conocido como “ensoñación excesivaâ€, “ensoñación inadaptada†o “fantasÃa compulsivaâ€.
Durante esta ensoñación excesiva es posible ver al paciente hablando solo e incluso contestándose a sà mismo; el que lo padece también puede asumir una personalidad o rol diferente al real y es de esta forma como lo distinguimos de la esquizofrenia. El que padece estas fantasÃas compulsivas no ve ni imagina a nadie.
Si bien soñar despierto es saludable, ya que según un estudio de la revista Psychology Today, el 96% de los adultos participa en al menos una fantasÃa al dÃa, no está claro por qué lo hacemos. Los psicólogos sugieren que sirve como entrenamiento al cerebro para estar listos para entrar en acción cuando se produce un estÃmulo externo.
Cuando soñar despierto se convierte en trastorno, deja de ser una actividad saludable. Ya sea producto de un complejo y un lento proceso de despersonalización por la baja autoestima o un violento entorno familiar, las caracterÃsticas para determinarlo serÃan las siguientes:
La cantidad de tiempo que pasa una persona en esta ensoñación. En un estudio publicado en la revista Consciousness and Cognition y llevado a cabo un equipo de investigadores de la Universidad de Haifa (Israel) liderados por la experta Eli Somer, documentaron las experiencias de 340 personas que se autoidentificaban como “soñadores de mala adaptaciónâ€, un término acuñado Somer hace más de una década, y las compararon con 107 personas del grupo de control.
Se consideró ser adicto a soñar despierto cuando los participantes pasaban un promedio del 57% del tiempo de vigilia en esta fantasÃa, en comparación del 16% del grupo de control. También tenÃan fantasÃas más elaboradas y caprichosas, implicando a menudo figuras de ficción o históricas, famosos o versiones idealizadas de sà mismos. Por el contrario, las fantasÃas del grupo de control se centraban en acontecimientos de la vida real o en deseos concretos, como ganar la loterÃa.
Mientras que los soñadores son propensos a soñar en cualquier momento del dÃa, hay ciertos factores desencadenantes y otros que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta ensoñación excesiva. Por ejemplo, algunos citan la música o estar solo y aburrido, como un detonante para iniciar la fantasÃa
Fuente: Muy interesante
AJV