APUNTE.COM.DO.- La menopausia suele asociarse con los sofocos y los sudores nocturnos, pero los cambios hormonales que acompañan esta etapa pueden provocar otras manifestaciones menos conocidas que afectan la piel, el sueño, las articulaciones, la digestión y diferentes áreas del organismo.

La etapa previa, conocida como perimenopausia, puede comenzar alrededor de los 40 años. La menopausia se establece después de 12 meses consecutivos sin menstruación.

Cambios en la piel
La disminución de estrógeno puede reducir la capacidad de la piel para retener humedad y afectar la producción de colágeno, elastina y grasa natural, provocando en algunas mujeres resequedad, picazón, descamación o sensación de tirantez.

Problemas para dormir
Durante la transición menopáusica pueden aparecer dificultades para conciliar o mantener el sueño. Los sofocos nocturnos y las variaciones hormonales pueden afectar la calidad del descanso y generar cansancio durante el día.

Dolores musculares y articulares
Algunas mujeres presentan rigidez, dolor muscular o molestias articulares. Los cambios en los niveles de estrógeno pueden influir en procesos relacionados con la inflamación y la salud musculoesquelética.

Sensibilidad en las mamas
Las fluctuaciones hormonales pueden causar dolor, sensibilidad o sensación de mayor volumen en los senos, especialmente durante la perimenopausia. Cualquier bulto, secreción o cambio persistente debe ser evaluado por un profesional de la salud.

Sequedad bucal y alteraciones del gusto
La disminución hormonal puede relacionarse con una menor producción de saliva, provocando boca seca, sed frecuente o molestias al hablar y comer. La sequedad y los cambios hormonales también pueden modificar la percepción de algunos sabores.

Cambios en el olor corporal
Los episodios de calor pueden aumentar la sudoración y modificar temporalmente el olor corporal. Las variaciones hormonales también pueden influir en el funcionamiento de las glándulas sudoríparas.

Uñas más frágiles
Durante la menopausia, las uñas pueden volverse quebradizas, débiles o propensas a descamarse. Aunque estos cambios pueden relacionarse con modificaciones hormonales, también existen otras causas, como deficiencias nutricionales o alteraciones de la tiroides.

Mareos y hormigueo
Algunas mujeres pueden experimentar mareos, hormigueo, ardor o sensación de adormecimiento. Sin embargo, estos síntomas también pueden estar relacionados con anemia, alteraciones de la presión arterial, medicamentos, problemas del oído interno u otras condiciones, por lo que deben ser evaluados si son frecuentes o intensos.

Sequedad vaginal
La reducción de estrógeno puede provocar sequedad vaginal, irritación, ardor o dolor durante las relaciones sexuales. Existen diferentes alternativas para aliviar estas molestias, cuya elección debe hacerse de acuerdo con las condiciones de cada paciente y con orientación médica.

"Niebla mental"
Los olvidos leves, las dificultades para concentrarse y la sensación de pensamiento lento también son reportados durante la perimenopausia y los primeros años de la menopausia. El estrés, la ansiedad y la falta de sueño pueden intensificar estas dificultades.

Cambios digestivos
Las variaciones hormonales también pueden coincidir con cambios en el funcionamiento digestivo. Algunas mujeres experimentan estreñimiento, distensión abdominal o modificaciones en la frecuencia de las evacuaciones.

Aunque muchos de estos síntomas pueden formar parte de la transición menopáusica, no todos deben atribuirse automáticamente a los cambios hormonales. Cuando las molestias son persistentes, intensas o aparecen junto con señales de alarma como sangrado, pérdida de peso inexplicable, dolor abdominal importante, bultos mamarios o alteraciones neurológicas, es importante buscar evaluación médica para determinar su causa.