El Ejército estadounidense ha comprado seis fusiles inteligentes dotados de sistemas de punterÃa computarizados para ponerlos a prueba, según informó la empresa fabricante Tracking Point.
Cada uno cuesta entre 10.000 y 27.000 dólares, que es un precio considerablemente mayor que lo que cuestan los habituales M-16A2 y M-4 (alrededor de los mil dólares). Sin embargo el sistema permitirá a los militares ahorrar, tanto en munición como en el entrenamiento de los francotiradores, según el portal Warfiles.
Se trata del sistema Precision Guided Firearmas (PGF) que podrÃa suponer el fin de una era en la que tanto los cazadores como los francotiradores militares necesitaban tener buena punterÃa.
Numerosas pruebas y comparaciones muestran que la precisión que permite el sistema es como mÃnimo cinco veces superior a la de un experimentado tirador, por lo menos a distancias de unos 500 metros.
Nuestros fusiles pueden interactuar entre sÃ, lo que permite llevar a cabo batallas más inteligentes, ya que se puede marcar los blancos y compartirlos
El usuario simplemente debe 'marcar' el objetivo y el arma y la munición harán el resto de modo automático.
Además, el sistema puede realizar un seguimiento del objetivo y apuntar un blanco que se mueva a una velocidad de hasta 15 kilómetros por hora. El arma también integra otras funciones tecnológicas, como vÃdeo y conectividad mediante Wi-Fi.
Estas caracterÃsticas permiten a los usuarios grabar sus misiones e incluso compartir las imágenes con otros dispositivos y redes.
"Nuestros fusiles pueden interactuar entre sÃ, lo que permite llevar a cabo batallas más inteligentes, ya que se pueden marcar los blancos y compartirlos", explicó Oren Schauble, el director de marketing de Tracking Point.
El año pasado la empresa tejana presentó su sistema de precisión incorporado en el fusil 500 Series AR Smart Rifle que es una versión modernizada de los rifles semiautomáticos AR-15, y que a su vez son una versión civil del fusil de asalto M-4.
Según Schauble, la compañÃa ya ha vendido unos 500 fusiles, y entre sus cliente se encuentran coleccionistas adinerados y aficionados al safari.