Nota del editor: Ãngela MarÃa Giraldo es hermana de Francisco Javier Giraldo, diputado del Valle del Cauca, secuestrado con fines polÃticos en 2002 y asesinado por las FARC en 2007. Es promotora del acuerdo humanitario y del Derecho Internacional Humanitario y ha sido comisionada de paz de la Gobernación del Valle del Cauca, asesora de cooperación internacional de la Presidencia de la República y de la AlcaldÃa Mayor de Bogotá D.C. Actualmente es presidenta de su propia firma de consultorÃa. Es odontóloga de profesión con maestrÃa en ortodoncia y maestrÃa en Ciencias PolÃticas .
El presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, convocó el dÃa domingo al plebiscito para refrendar el Acuerdo de Paz alcanzado con las FARC, buscando darle legitimidad, sostenibilidad y garantÃa de cumplimiento. No era una obligación, sin embargo: consideró un deber democrático consultarle a la ciudadanÃa, acerca de esta decisión de tanta transcendencia nacional.
Los resultados obtenidos superaron con creces la participación esperada del 13% del Censo Electoral, el cual equivale a 4.536.922 votos, que debÃa sacar alguna de las opciones para resultar ganadora. Los votos por el sà estuvieron alrededor de los 6.377.482 que equivalen al 49.78% y por el no ascienden a 6.431.376 correspondientes al 50.21%, con una diferencia que no supera el 0.43 %.
Lamentablemente pudimos comprobar que la democracia es imperfecta, no siempre la mayorÃa está facultada para tomar decisiones en situaciones asimétricas. El centro de Colombia y las ciudades capitales —que son las más pobladas y que no han vivido tan crudamente las consecuencias de la guerra— decidieron por las zonas rurales y marginales, las menos pobladas, donde se han desarrollado los combates, confrontaciones armadas y han puesto el mayor número de vÃctimas del conflicto armado.
Aunque este panorama podrÃa parecer desalentador para algunos, hoy tenemos una oportunidad de oro en la que debemos unirnos los del sà y los del no para fortalecer el Acuerdo y realizar los ajustes que satisfagan las expectativas de todos.
Los familiares de los diputados del Valle del Cauca secuestrados y asesinados por las FARC —aspirando a interpretar la voz de muchas de las vÃctimas de Colombia, que ven en el Acuerdo de Paz la posibilidad de esclarecer la verdad y tener las garantÃas de no repetición de la violencia— solicitaron al Gobierno Nacional y a las FARC mantenerse en la mesa de negociación con el fin de encontrar alternativas que conduzcan al fin del conflicto y a la anhelada paz entre los colombianos.
Las FARC manifestaron públicamente tras conocer los resultados del plebiscito que "mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro."
Igualmente es de resaltar la actitud del expresidente Ãlvaro Uribe quien también reiteró su voluntad de paz e invitó a las FARC a continuar en la negociación.
Por su parte el presidente Santos enfatizó en que convocará "a todas las fuerzas polÃticas, en particular a las que se manifestaron por el no, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguirâ€, y añadió que "vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que esa paz sea posible".
Es importante señalar que el triunfo del no no es patrimonio exclusivo del Centro Democrático, pues también representa la inconformidad, descontento y desprecio de los ciudadanos frente a las FARC y a la clase polÃtica tradicional.
Además de convocar a las fuerzas polÃticas, el presidente Santos debe llamar y empoderar, en esta segunda oportunidad, a la sociedad civil y a las vÃctimas para que ayuden a revisar los acuerdos.
En repetidas ocasiones las partes negociadoras han manifestado que las vÃctimas somos el centro del Acuerdo, no obstante sólo hemos sido llamadas a dar testimonio del dolor y del sufrimiento padecido a causa del conflicto armado.
Las vÃctimas tenemos mucho que aportar en el paÃs que debemos construir para consolidar una paz estable y duradera, pues tenemos el conocimiento y la experiencia necesaria para establecer los ajustes que se requieren hacer en cada uno de los acuerdos suscritos por las partes y asà evitar que se repitan las atrocidades de la guerra que hemos vivido por más de cinco décadas en nuestro paÃs.
Uno de los puntos más sensibles es el relacionado con la Jurisdicción Especial para la Paz y el tipo de sanciones que deben cumplir los responsables de crÃmenes de lesa humanidad. Ese tipo de sanciones deben ser consultadas con las vÃctimas a fin de satisfacer su derecho a la verdad, justicia, reparación y garantÃas de no repetición.
Nuestro reto como colombianos es edificar colectivamente un nuevo capÃtulo en la historia de Colombia, en el que prime la reconciliación y la paz, para avanzar asà hacia un paÃs cohesionado, justo y equitativo, en homenaje a aquellos que sacrificaron su vida y bienestar para dar fin a este conflicto armado.
Hoy, es reconfortante percibir que todos ganamos con el plebiscito, pues nos permitió evidenciar que existe un gran anhelo nacional de paz que nos une, a pesar de nuestras diferencias, y es justamente ese anhelo el elemento esencial para no desfallecer después de tantos intentos fallidos es la búsqueda de la esquiva reconciliación entre los colombianos.